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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 156

Apenas terminó de hablar el señor Delgadillo, los invitados estallaron en murmullos y exclamaciones por todo el salón.

—¿Escuché bien? ¿El chef Lior? ¡Ese es el chef principal de los banquetes nacionales! ¿Cómo podría venir a preparar la fiesta de cumpleaños de Jimena?

—¿No será que el señor Delgadillo se equivocó? Ese chef Lior casi nunca aparece en público, podría haberlo confundido, ¿no?

—¿De qué hablas? ¿Crees que en el Palacio Armonía se atreverían a cometer un error así? Seguro que lo confirmaron varias veces. Además, mira nada más los platillos de esa mesa, claramente son diferentes a los nuestros.

—¿Nadie piensa que la familia Orozco está haciendo diferencias? Todos vinimos a celebrar a Jimena, ¿por qué para nosotros cocina un chef común y para la mesa de Jimena viene el chef nacional en persona?

—¡Ya bájale! ¿Tú qué crees? ¿Que cualquiera puede comer lo que prepara el chef Lior? La verdad, solo con mirar esta mesa, nuestros platillos le ganan a los de muchos hoteles de lujo. Y tú todavía te pones exigente.

—Bueno, lo admito, sí me da envidia.

En ese momento, los de la familia Orozco se quedaron boquiabiertos, sin poder reaccionar durante varios segundos.

Florencia tenía la cara tan retorcida que parecía que iba a explotar.

¡Esa Melisa, ¿cuántos hombres ha engatusado?!

¿Y todos con cargos importantes o de mucho prestigio?

¿No le bastó con Fabricio? ¿No fue suficiente con el presidente de MO y con Javier? Ahora hasta se trajo al chef nacional.

¿De verdad a estos tipos se les fue el sentido común?

Isidora y Bruno estaban tan atónitos que ni palabras les salían.

Querían decirle algo a Melisa, pero, ¿qué podían decirle?

Melisa había logrado que la fiesta de la abuela tuviera un nivel que nunca imaginaron.

Nada más viendo a los Orozco, todos bien erguidos, levantando la cabeza como si el festejo fuera para ellos.

Cristóbal recargado en la silla, con las piernas cruzadas y jugando con una navaja pequeña, tenía una sonrisa tan misteriosa que nadie podía descifrarla.

Pero no solo ellos, hasta Gabriel se quedó en shock.

Desde que entró al Palacio Armonía, no había hecho más que sorprenderse una y otra vez.

¡Caray, su hermana sí que era increíble!

No solo era la dueña de Velas y Vino, sino que además podía reunir a gente tan impresionante.

Él siempre pensó que su hermana dependía de Fabricio, pero ahora le caía el veinte...

¡Todo esto era gracias a Melisa!

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