Entrar Via

La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 158

Las personas presentes aún no se reponían de la noticia de que Melisa era la chef principal de Lior, cuando de pronto quedaron boquiabiertas frente a ese juego de joyas de jade imperial.

¿En qué vida pasada habrá hecho Jimena algo tan bueno, para merecer una nieta así?

No solo tenía una nieta que conocía a tantos personajes importantes, sino que además era la chef principal de las cenas de gala nacionales. Y por si fuera poco, mira la solvencia que tiene.

Unas joyas de jade imperial, y se las obsequia así, sin más.

Después, cuando uno ve a sus propios nietos, que no hacen más que perder el tiempo y no encuentran rumbo en la vida...

Compararse solo sirve para enojarse.

—Melisa, esto... —Jimena miraba las joyas de jade imperial frente a ella, sintiéndose como si estuviera soñando.

Melisa tomó el brazalete y se lo colocó en la muñeca a Jimena.

—Solo quiero verla feliz.

Los ojos de Jimena se llenaron de lágrimas.

—Feliz, estoy muy feliz.

Nunca antes en su vida se había sentido tan dichosa como hoy.

No era por el reconocimiento que Melisa le daba frente a todos.

Era por el cariño genuino que Melisa le demostraba.

¿Cómo podía tener tanta suerte de tener una nieta como Melisa?

Clarisa le tomó la mano a Jimena y le susurró bajito:

—Hoy es tu cumpleaños, no llores.

Jimena se sonó la nariz.

—No lloro, ¿por qué habría de llorar si tengo una nieta como Melisa? Ustedes me envidian, yo lo que estoy es llena de orgullo.

Las demás se rieron con ternura.

En ese momento, Carolina, que seguía en el escenario, también se detuvo.

—Sra. Jimena, este vestido elegante lo hice yo misma para usted, ¿por qué no se lo prueba?

Jimena levantó la vista, asombrada por la belleza del vestido.

—Está precioso.

Clarisa y las demás se acercaron para mirar y todas coincidieron:

—No cabe duda que la maestra Carolina es única, lograr un vestido así en tan poco tiempo y en vivo, es impresionante.

—Muchas partes ya las tenía listas desde antes, lo que hice aquí fue terminar lo que faltaba. Con que le guste a la señora, yo ya me doy por servida —contestó Carolina.

Jimena asintió.

—Me encanta.

—Señora Jimena, dígame Carolina, así está bien. Además, no me costó nada. Solo di una idea general, ni siquiera invité a la mayoría, ellos vinieron solos por Melisa.

Carolina terminó de ayudarle a ponerse el vestido y agregó:

—Y además, entre Melisa y yo no nos damos las gracias.

Jimena sonrió.

—Melisa, qué suerte tienes de tener una amiga así.

Carolina también sonrió, sin decir nada más. En el fondo, pensaba que la afortunada era ella por tener a Melisa como amiga.

Melisa ayudó a Jimena a salir.

La señora, ahora vestida con el traje elegante, lucía imponente y distinguida.

Todos en el salón ya estaban sorprendidos por todo lo anterior, pero al ver a Jimena, no pudieron evitar una nueva ola de asombro.

Varios se acercaron a felicitarla.

En ese momento, Fabricio se acercó e hizo una señal con la mano.

De inmediato, Vicente entró seguido de más de veinte guardaespaldas.

Cada uno llevaba una caja en la mano.

—Sra. Jimena, este es mi regalo de cumpleaños: cien millones de pesos —dijo Fabricio, haciendo una pausa antes de añadir—. No es una dote matrimonial.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno