Entrar Via

La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 41

—¿Falsa?

Gabriel soltó una risa burlona y agitó el documento en sus manos.

—Aquí está el sello del Grupo MO, ¿me van a decir que esto es falso?

—¿El sello de MO? —Florencia sintió que las piernas le temblaban, y sin pensarlo dos veces, le arrebató el contrato a Jimena.

Al ver el sello inconfundible del Grupo MO estampado en la hoja, se quedó pasmada.

—¿Cómo es posible? —miró a Melisa con incredulidad—. Gastón dejó claro que rechazaba cualquier trato con nosotros. ¿Cómo lograste conseguir este contrato?

Bruno, que también alcanzó a ver el sello, se quedó petrificado.

Ese sello no era falso.

Aunque la familia Orozco jamás había hecho negocios con MO, Bruno recordaba haber visto un contrato similar en otra ocasión.

Una pequeña empresa había conseguido ese tipo de acuerdo; antes, prácticamente le rogaban a él para asociarse, pero fue el Grupo MO quien terminó firmando con ellos.

Por eso, lo recordaba tan bien.

Además, nadie en su sano juicio se atrevía a falsificar el sello del Grupo MO.

Solo alguien que ya no valorara su vida.

Falsificar ese sello era una forma segura de acabar en los tribunales de por vida.

¿Cómo había hecho Melisa para conseguir ese contrato?

Isidora, notando el nerviosismo de ambos, preguntó:

—¿Entonces el contrato sí es falso?

Bruno levantó la vista, con una expresión que lo decía todo.

—Es auténtico.

—¿Qué dijiste? —exclamó Isidora.

Ahora no solo ella, sino toda la familia Orozco se quedó en silencio, paralizados por el asombro.

¿De verdad era un contrato oficial con el Grupo MO?

Después de tanto esfuerzo, de meses insistiendo y buscando la oportunidad, no habían conseguido firmar nada.

¿Y Melisa, la chica que ni siquiera terminó la prepa, había logrado lo imposible?

Nicolás, visiblemente sorprendido, tomó el contrato de las manos de Bruno, revisó cada línea y luego miró a Melisa con atención.

—¿Cómo lo lograste?

Melisa dejó escapar una pequeña sonrisa y contestó, despreocupada:

Le encantaba ver esa cara de Florencia, tan perdida y confundida.

—¿No presentaste propuesta? —Florencia abrió los ojos desmesuradamente—. ¿Y así te firmaron? ¿De qué hablas?

—¿Qué te traes? —Bruno frunció el ceño, visiblemente fastidiado—. ¿Por firmar un contrato ya te crees la gran cosa? ¿Quién asegura que esa propuesta la escribiste tú?

No le cabía en la cabeza que Melisa, que ni la prepa terminó, pudiera redactar un proyecto de mil millones de pesos.

Seguro le pidió ayuda a alguien.

Tenía miedo de que la descubrieran y por eso no quería mostrar nada.

Jimena intervino, con una voz firme que no dejaba espacio para réplicas:

—No importa quién redactó el proyecto. Melisa consiguió el contrato. Ese es su mérito. ¿Por qué te molesta?

Bruno apretó la quijada y se dirigió a la abuela:

—Abuela, ¿tú crees que Melisa sería capaz de conseguir algo así por sí sola?

—Yo sí lo creo —replicó Jimena, sin dudar.

Bruno se atragantó, pero no quiso quedarse callado.

—Si no enseña su propuesta, tengo razones para sospechar que se robó la mía o la de Florencia.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno