Florencia de pronto tuvo una idea y no dudó en decirlo:
—¡Claro, abuela! Anoche me desvelé toda la noche haciendo el plan, toda la familia lo sabe. Mi hermana también se levantó varias veces durante la noche, y justo hoy, cuando íbamos a firmar el contrato con el presidente de MO, ella se aparece de repente. Es muy probable que se haya llevado el trabajo que hice junto con mi hermano.
Aunque Florencia había pasado la noche en vela, en realidad fue un esfuerzo conjunto con Bruno. Él se encargó de darle forma al esquema general, mientras que ella pulía los detalles. Pero como era su primera vez encargándose de algo así, todo le resultaba un poco ajeno y acabó amaneciendo sin dormir.
Recordó que, la noche anterior, cuando salió por un vaso de agua, vio a Melisa hablando por teléfono. En ese momento no le dio importancia, pero ahora, al pensarlo, tal vez justo en ese rato Melisa aprovechó para robar el plan.
—Melisa, esa desgraciada —pensó Florencia con rabia—. Con tal de llamar la atención de los Orozco, se atrevió a robarse mi esfuerzo.
Florencia apretó los dientes. No pensaba dejar pasar esto.
Jimena frunció el ceño y su tono se volvió severo.
—Si no tienen pruebas, les aconsejo que no anden diciendo cosas así nada más porque sí.
—Eso se puede aclarar fácil —soltó Isidora, lanzándole una mirada fulminante a Melisa—. Que saque el plan y lo revisamos, así sabremos si es cierto o no.
No le sorprendía que Melisa fuera capaz de algo así. Apenas regresó y ya se atrevía a robar el trabajo de Florencia. Si la dejaban más tiempo, quién sabe qué otras cosas haría.
—Exacto, Melisa. Si de verdad robaste el plan, con que lo saques y lo veamos basta —se sumó Natalia, la tía de Melisa—. Mamá, yo sé que quieres mucho a Melisa, pero hay que ser justos. Los Orozco tenemos reputación en Real Fortia y no podemos permitir que haya una ladrona en la familia.
Valeria, la otra tía de Melisa, no se quedó atrás.
—Melisa fue criada por una mujer de la vida y ni siquiera fue a la escuela en serio. ¿De verdad creen que pudo armar un plan así por sí sola? Ya estaba dicho que quien firmara el contrato, se encargaría del proyecto. Pero si ese plan no es suyo y le damos la responsabilidad a Melisa, y luego pasa algo, todos tendríamos que pagar las consecuencias.
Para Valeria no era tanto por defender a Isidora, sino porque no quería que el proyecto fallara y todos terminaran perdiendo dinero. Eso sí que no lo iba a tolerar.
En cuanto terminó de hablar, su esposo, Jaime Orozco, le jaló la manga para que se callara.
—No digas más.
Valeria notó la expresión de desagrado en la anciana y solo bufó, sin agregar nada.
Jimena recorrió a todos con la mirada, su molestia se sentía en el ambiente. Finalmente, se detuvo en Nicolás.

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