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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 60

Florencia bajó la cabeza, su voz temblaba y los ojos se le llenaron de lágrimas.

—Ella es mi hermana. Cuando éramos bebés nos cambiaron por error y apenas hace poco la familia nos encontró. Tal vez por eso siente que le robé su lugar, por eso desde que volvió a casa todo le molesta y hoy, quién sabe por qué, de repente me aventó una botella de cerveza.

Mientras hablaba, Florencia rompió en llanto de nuevo.

—Ya no sabía qué hacer, por eso te marqué.

En realidad, había aprovechado un descuido de Melisa para llamar de prisa a Joaquín. Entre todas las chicas no podían contra Melisa, pero Joaquín nunca salía sin su montón de guardaespaldas. Además, tenía conexiones en el bajo mundo, podía reunir a treinta tipos en un segundo.

No por nada, los que llegaron ahora eran alrededor de treinta.

Quería ver cómo le haría Melisa para salir de esta.

—¡Te estás buscando la muerte! —espetó Joaquín con tono furioso. Todo el mundo sabía que él estaba loco por Florencia. Hace poco, cuando ella casi se comprometió con Fabricio de la familia Pacheco, Joaquín se la pasó hecho polvo durante semanas. Nadie supo por qué la boda se canceló de repente, y desde la fiesta de compromiso, Florencia ni lo había buscado.

Pero hoy, después de tanto tiempo, Florencia por fin lo contactó. Obvio que Joaquín quería lucirse ante ella y quedar como su héroe.

Pensando en todo eso, levantó la voz, intimidante:

—¡A ver, muchachos, agárrenla! El que se mete con los míos aprende lo que es pasarse de listo.

...

Gabriel, que miraba la escena desde lejos y notó lo mal que se ponía todo, se levantó de golpe y corrió hacia Melisa. Su voz retumbó antes de que pudiera llegar:

—¡Florencia! ¡Atrévete a tocar a Melisa y verás lo que pasa!

En cuanto lo vio, Florencia se puso pálida, como si hubiera visto un fantasma.

—Ga... Gabriel...

¿Qué hacía Gabriel aquí? ¿Cuánto tiempo llevaba viéndolos? ¿Había visto todo lo que pasó? ¿La había visto juntarse con esas chicas problemáticas? ¿La había visto fumar y tomar?

Por un instante, Florencia sintió que la cabeza le explotaba y todo se venía abajo.

Gabriel, con la expresión impasible, se paró frente a Melisa y la protegió, cubriéndola con su cuerpo. Sus ojos, duros como el acero, se clavaron en Florencia.

Gabriel se detuvo en seco. Empujó a Melisa un poco hacia atrás, cubriéndola con su gran cuerpo. Se acercó a su oído y le susurró:

—En cuanto tengas chance, corre tú primero.

Sabía que Melisa era buena para pelear, pero con tanta gente, no podía arriesgarse. Aunque se quedara molido a golpes, nunca dejaría que le pasara algo a su hermana.

Melisa levantó la mirada y vio la espalda ancha de Gabriel protegiéndola. Por un momento, se sintió conmovida. Tenía que admitirlo: Gabriel cuidándola así, se veía bastante bien.

Gabriel, sin saber lo que Melisa pensaba, se plantó frente a Joaquín y habló directo.

—Me llevo a mi hermana. Si quieres andar detrás de Florencia, allá tú, pero si te atreves a ponerle un dedo encima a Melisa, te juro que te dejo tirado y ni te llamas Joaquín.

—¡Carajo! —gritó Joaquín, soltando una maldición—. ¿Qué te traes, Gabriel? Ya me tienes harto. Si no fuera por Florencia, ya te hubiera dejado en el suelo. Pero si lo que buscas es pelear, pues aquí estoy.

Levantó la voz para que todos lo escucharan.

—¡Muchachos, denle con todo! Quiero que no se pueda levantar, que se acuerde de mí cada vez que le duela algo. ¡Vámonos con todo!

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