—¿Cómo es eso posible? ¡Estuvimos juntos cinco años! En ese entonces tú eras increíble conmigo. ¿Cómo me vas a decir que no me querías?
Yadira sacudía la cabeza con desesperación; simplemente no podía asimilar semejante realidad.
Fueron cinco años de noviazgo y tres más esperándolo.
¿Ocho años de su vida invertidos solo para recibir un frío «nunca estuve enamorado de ti»?
¡Ocho años!
¿Cuántas veces se puede vivir ocho años en una sola vida?
Al verla en ese estado, Nelson supo que tenía que dejarle todo claro de una vez por todas.
—Yadira, ¿te acuerdas de cómo terminamos juntos?
—En ese tiempo, siempre que nos preguntaban quién dio el primer paso, tú solías decir que las cosas simplemente se dieron, que fue algo natural.
Yadira se quedó perpleja, sin entender a qué venía eso de repente.
—¿Y acaso no fue así? ¿No fluyó todo de manera natural?
Pero Nelson negó con la cabeza, frunciendo el ceño.
—Si me lo preguntas a mí, no tuvo nada de natural. ¡Fue una total estupidez!
Yadira lo miró con evidente confusión.
—¿Una estupidez? ¿A qué te refieres?
Nelson parecía resignado, pero intentó explicárselo con el tono más pacífico posible.
—Dime, ¿yo alguna vez te conquisté? ¡No!
—En ese tiempo, nosotros...
Yadira intentó defenderse, pero Nelson no la dejó terminar.
—¿Acaso tú me intentaste conquistar a mí? ¡Tampoco! Solo fue que nuestros compañeros empezaron a molestarnos, y luego... luego, simplemente, terminamos juntos sin saber ni por qué.
Yadira exclamó con indignación:
—¡Eso no es cierto! ¡Ambos sentíamos algo el uno por el otro! ¿Cómo te atreves a negarlo?
Nelson sabía que esta era una deuda que tenía pendiente, y que tarde o temprano tendría que pagarla.
—Sí, es verdad que lo admití en ese entonces. Pero era muy joven, no medía las consecuencias de mis actos, me importaba demasiado mi imagen y todos me estaban presionando. Con toda esa euforia del momento, me dejé llevar y dije que sí.
—Pensé que solo sería cosa de pasar el rato. Éramos unos niños, supuse que nos aburriríamos al poco tiempo y terminamos.
—Pero nunca imaginé que te lo tomarías tan en serio, ¡que hasta estarías pensando en matrimonio! Cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde para echarme para atrás, así que...
¡Yadira jamás imaginó que esa fuera la verdadera razón por la que habían estado juntos!
Todo había sido un capricho del momento. Él jamás había contemplado un futuro a su lado.
¿Cinco años de entrega absoluta por un simple impulso suyo?
¡Era un maldito chiste!
Yadira fijó su mirada en Nelson. Aunque las lágrimas le nublaban la vista, no lograron ocultar el reproche en sus ojos:
—¿Y cómo puedes estar tan seguro de que lo que sientes por Ivana no es solo otro impulso? ¿Qué te garantiza que no estás volviendo a cometer el mismo error?

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