Pasó casi una semana en que Dante la visitaba, y le ponía cada vez dilatadores más grandes
También tenía sexo con ella de distintas maneras y posiciones.
A veces se ponía en posición de 69 y se cogía su boca mientras lamía su vagina. Otras veces soltaba las piernas para manipularla y metérsela de diferentes ángulos.
—Eres pequeña y tu cuerpo muy manipulable — le había dicho un día deleitado. Pues podía acomodarla como quisiera con facilidad incluso con su abultado vientre.
Le había traído una especie de almohada circular con un agujero para poder estar más cómoda boca abajo.
Ese día, antes de entrar le ordenó ponerse en esa posición. Su vientre sobre ese almohadón, protegido, ella con los brazos y las piernas extendidas.
Ella solo se sacaba el plug para defecar, luego se higienizaba bien y se lo volvía a colocar siguiendo sus órdenes, si no lo hacía, como una vez que lo olvidó, él entraba y se lo colocaba
En realidad los grilletes eran un detalle, ya que ella en su estado y por su tamaño no era rival para Dante. De hecho ya habían estado juntos en la habitación, ella sin los grilletes puestos.
Incluso había traído un aparato para hacerle una ecografía.
—No sabía que tenías idea de cómo utilizar eso — le dijo ella sorprendida.
—Realmente no lo sé, pero aprendí a tomar las imágenes y tengo a la mujer de un amigo que puede interpretarlas...— la doctora Amal, ginecóloga y esposa de su amigo Michael Falcone, no pidió más detalles cuando le dijo que quería su opinión sobre el estado de su hijo.
Michael lo felicitó, aunque se sorprendió un poco porque fuera con Adriana. Él había conocido a León y se sabía toda la historia de memoria. Como lo de cuando ésta era adolescente y lo de sus 18 también, por eso le dijo:
—Supongo que a fin de cuentas logró lo que quería...
Él todavía no entendía bien que quería Adriana realmente, pero no se atrevió a preguntar que interpretaba Michael de todo eso. Él no sabía nada acerca de su secuestro.
Cuando entró se sintió complacido de ver a Adriana desnuda y expuesta, por supuesto le había ordenado que se saque la ropa interior primero. Él había entrado desnudo también y de solo verla se le había parado.
Llevó el lubricante y otra cosa también.
Ella lo observó.
—¿Qué es eso???
—Un juguete para ti, para maximizar tu placer — dijo y encajo el vibrador a control remoto en su clítoris y su vagina.
Una vez puesto, empezó a probar las distintas potencias hasta que encontró la que le complacía a Adriana.
—Oh Dio mío — exclamó ella y enterró su cabeza mientras su cuerpo temblaba por el primer orgasmo.
Dante sacó el plug de su culo, complacido. El agujero se había agrandado lo suficiente.
Lo lamió un rato mientras ella seguía temblando. Metió tres dedos en su ano y los revolvió mientras ponía más lubricante y también en su pene.
Adriana estaba tan perdida en su placer que no prestaba demasiada atención a lo que hacía.
Comenzó a masajear su culo por dentro hasta que consideró que era suficiente, y metió la cabeza de su pene. Y entró. Apretado pero estaba dentro. Con cuidado fue metiéndoselo hasta la empuñadura chocando con sus huevos.
—Oh nena, está todo dentro. Tú culo se come a mi pene y es tan perfecto...parece hecho a mí medida...
Eso llegó a escucharlo ella, y pensó que tal vez lo era...


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