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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1007

Almendra frunció el ceño.

¿Susana embarazada?

—¿Qué dijo? Yo... yo...

Susana, con la consciencia brumosa, escuchó la noticia y luchó por enfocar la vista en el médico.

—Está embarazada, pero el embarazo es de alto riesgo en este momento.

No había duda: el hijo era de Saulo.

Aunque Saulo ya no era un jovencito y era un capo poderoso, no tenía descendencia. Durante el tiempo que estuvo con Susana, nunca se cuidó; al contrario, esperaba que ella le diera un hijo o una hija.

Quién iba a decir que Susana realmente quedaría embarazada.

Susana se sentía dividida respecto a este bebé.

Por un lado, codiciaba la riqueza y el estatus que Saulo le daba; por otro, le repugnaba que Saulo fuera un viejo que no estaba a su altura.

Y ahora, Saulo la había abandonado y había huido. Este niño...

Ella pensaba que, con sus problemas de salud, no sería tan fácil concebir.

—¿Lo quiere conservar? —preguntó el médico.

Almendra guardó silencio un momento y miró a Susana.

La intención era clara: buscaba la decisión de la propia Susana.

El hijo era suyo, nadie más podía decidir.

Susana pensó que Almendra tramaba algo malo y la miró alterada:

—¡Almendra! ¿Qué piensas hacerle a mi hijo?

Almendra arrugó la frente.

—El niño está en tu vientre, ¿qué podría hacerle yo? Susana, deberías agradecer que este embarazo llegue en este momento.

En las leyes de Nueva Córdoba, a las mujeres condenadas a prisión o arresto que estuvieran embarazadas o amamantando a sus propios hijos se les podía conceder la suspensión temporal de la pena para cumplirla fuera de prisión.

Incluso para las condenadas a cadena perpetua, si estaban embarazadas o lactando, aplicaba la misma medida.

Susana era una criminal de alto perfil esta vez, pero gracias al embarazo, al menos no tendría que pudrirse en una celda oscura y húmeda por ahora.

La condición era que ella quisiera conservarlo.

El médico asintió:

—Está bien.

Con ese seguro de vida, Susana recuperó la confianza. Incluso ya había calculado que, fuera niño o niña, sería el único heredero de Saulo.

En el futuro, ¡todos los bienes de Saulo serían para ella y su hijo!

—Susana, más te vale cooperar. Si por andar de necia se te complica el embarazo y pierdes al bebé, será tu culpa —advirtió Almendra antes de que se llevaran a Susana de regreso al país.

Ella y Fabián tenían que ir a Costanera por Braulio, así que no volverían con Susana.

Susana, temerosa de que algo le pasara a su hijo, le preguntó a Almendra:

—¿Acaso ustedes no regresan todavía?

¿Sería que iban tras Saulo?

Ahora no le convenía que atraparan a Saulo; ella contaba con que él viniera a rescatarla para recuperar su poder.

—Vamos a recoger a Braulio —dijo Almendra.

—¿No estaba... muerto?

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