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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1006

Susana estaba al borde de la desesperación absoluta.

Su padre adoptivo abusaba de ella y la utilizaba.

Sus padres biológicos, hundidos en un machismo retrógrado, solo la habían buscado para sacarle un riñón y salvar la vida de su hijo varón.

¡Y luego estaban Bruno Valdés y Saulo!

Se llenaban la boca diciendo que les gustaba, que la amaban, pero al final, ¿cómo la habían tratado?

¿Qué había hecho ella para merecer esto?

¿Por qué todo el mundo tenía que lastimarla así?

Lágrimas de puro odio rodaron en silencio por sus mejillas.

—Solo quiero recuperar una parte de mi cuerpo, ¿qué tiene eso de malo?

Susana levantó la vista, clavando una mirada llena de rencor y frustración en Almendra.

Ambas habían crecido en el campo, así que, ¿por qué Almendra tenía que creerse superior a ella?

¿Por qué?

¿Solo por ser la discípula del tal Doctor Santos?

¡Al pensar en Lautaro Ocampo, el odio de Susana se intensificaba! Después de la competencia académica en la Universidad La Concordia, ella había llamado a Lautaro tres veces en privado, rogando por una visita, pero él la había rechazado tajantemente, diciendo que no aceptaría más alumnos en esta vida.

Viejo decrépito. Si no fuera por el prestigio del doctor Santos, jamás se habría rebajado a suplicarle.

Almendra miró a Susana como si fuera un caso perdido.

—Tú misma ofreciste donar ese riñón a Braulio a cambio de condiciones. ¿Y ahora usas estos métodos tan bajos para recuperarlo?

Almendra soltó una risa fría.

—Ah, Susana, qué buena eres para inventarte excusas.

—Podrías haberlo dicho claramente: ¡Querías la muerte de Braulio!

Las palabras contundentes de Almendra golpearon directamente en lo más profundo de la conciencia de Susana.

—¡Solo estoy recuperando lo que es mío! ¿Qué me importa su vida? ¡Fue él quien no valoró su propia vida, eso no es mi problema! ¿Por qué tengo que salvarlo yo? ¿Por qué? ¿Solo porque es el hijo varón de la familia Farías?

Susana gritaba histérica.

Jamás admitiría frente a Almendra que, en el rincón más oscuro de su corazón, escondía un secreto: ¡el deseo de que Braulio muriera!

Odiaba a Rodrigo Farías y a Valeria, odiaba a Almendra, odiaba a la señora Pilar, a Ulises Borrero y a Bruno.

—¡Almendra! ¡Me estás mintiendo, ¿verdad?!

—Si él murió, ¿dónde está mi riñón?

Almendra no tenía ganas de seguir lidiando con ella y ordenó que ataran a la desquiciada de Susana.

Saulo ya había escapado.

El casino tenía un túnel secreto; Iguana y Martín intentaron perseguirlo, pero no lo alcanzaron.

—¡Se nos peló! —Martín golpeó la pared con rabia.

Por muy poco. La puerta del túnel se cerró justo en sus narices.

—Ese Saulo es un viejo mañoso. Seguro ya había previsto este día y guardó esa ruta para salvar el pellejo. ¡Maldito! —Iguana también estaba furioso.

Ambos regresaron para reportarse. El equipo de fuerzas especiales de Valle del Sol Eterno ya había llegado para colaborar con la investigación.

Saulo tenía muchos negocios grises e ilegales en la zona de Valle del Sol Eterno. Además, Susana era la mujer de Saulo y la autora intelectual del secuestro de Braulio; era una testigo clave y debían proteger su integridad física.

Como Susana había recibido un disparo en la pierna, tuvieron que llevarla al hospital. Cuando el médico le sacó sangre para los análisis, descubrió algo inesperado...

—Está embarazada. Menos de un mes, pero hay amenaza de aborto.

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