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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1013

Ulises seguía sonriendo con descaro:

—Lo sé, mija, tranquila, vine para ayudarte.

No había entrado a la casa de los Reyes por nada; tenía una misión.

Betina soltó una risa fría:

—¿Ayudarme? ¡Con que no me hundas me doy por bien servida! ¡Jum!

Al ver a Betina darse la vuelta y marcharse furiosa, Ulises sonrió con codicia.

—Qué fortuna tan grande tienen los Reyes, realmente da envidia.

***

Con el regreso de Almendra, todos la rodearon para preguntarle cómo estaba y mostrarle su preocupación.

A Betina le resultaba insoportable verlo, pero tuvo que aceptar el hecho de que, en cuanto Almendra aparecía, ella perdía el favor de todos.

Por eso, la mejor solución era que Almendra desapareciera de este mundo para siempre.

¡Esperaba con ansias la llegada de ese día!

—Alme, llegaste en el momento justo. Hace dos días tus abuelos y tus tíos llamaron para invitarnos a pasar el Día de Muertos con ellos. Fabián y los demás también pueden regresar por la noche. Descansa hoy un poco y ¿vamos todos juntos en la noche?

Almendra se quedó un momento pensativa al escuchar esto.

Con todo el asunto de Braulio, había olvidado por completo el Día de Muertos.

Así que hoy era la fecha.

Pasando el Día de Muertos, mañana empezarían las clases.

Ella asintió levemente:

—Está bien.

A su lado, Fabián miró a Almendra con cierto resentimiento.

Originalmente, quería llevar a Almendra a la casa de los Ortega esa noche, pero parecía que el plan se había arruinado.

Frida pareció notar la mirada de Fabián y dijo de inmediato:

—Fabián, ¿por qué no vienes tú también con Alme esta noche?

Fabián alzó una ceja:

—¿Sería apropiado que yo fuera?

En el fondo, quería ir.

Pero no sabía si la familia Tapia le daría la bienvenida, y no quería arruinar el ambiente por su presencia.

Frida se rio:

—¿Qué tiene de inapropiado? Esta noche también estarán otros parientes de la familia Tapia, y Betina llevará a Mateo con ella. Cuanta más gente, más alegre.

Al escuchar esto, Betina entrelazó las manos involuntariamente.

Ella no quería llevar a Mateo Pizarro, pero si no lo hacía, temía que Frida y los demás sospecharan.

Además, Liliana le había dicho que, en la situación actual, Mateo era su amuleto.

Mientras Mateo estuviera presente, la familia Reyes bajaría la guardia con ella; de lo contrario, pensarían que intentaría disputarle Fabián a Almendra.

¡Era para morirse de rabia!

Fabián, al escuchar que Mateo también iría, se relajó al instante y asintió sin dudar:

—Entonces acepto con gusto.

Si ese tal Mateo iba a ir, ¿por qué él no?

Decidido el viaje a la casa de los Tapia, Fabián ordenó de inmediato a Martín que preparara los regalos, asegurándose de que fueran específicos para los gustos de cada miembro de la familia Tapia.

Una vez hecho esto, llamó a Don Esteban.

El anciano estaba esperando noticias de Fabián y, al ver su llamada, contestó emocionado:

—Hijo, ¿Alme aceptó venir contigo?

Esta noche de Día de Muertos, el abuelo esperaba que Fabián trajera a Almendra a casa.

Pero Fabián le echó un balde de agua fría.

—No, esta noche iré con Alme a visitar a la familia Tapia.

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