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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 12

—Mauricio tiene razón, abuelo —intervino Lorenzo, echando más leña al fuego—. Él tiene veintidós y la señorita Almendra, dieciocho. Son prácticamente de la misma edad, tendrían mucho de qué hablar. Hacen buena pareja, ¿no crees, hermano?

—Nacieron el uno para el otro —confirmó Fabián.

Mauricio no podía creer que su astuto hermano Lorenzo lo estuviera traicionando de esa manera.

—Ustedes… ¡de verdad que son…! ¡Yo también estoy hasta el cuello de trabajo! Estoy ocupado estudiando para el posgrado, ocupado…

—¡Qué ocupado ni qué nada! ¡No creas que no sé que eres un bueno para nada! Si ni siquiera eres capaz de conquistar a una muchacha, ¡más te vale irte a Tailandia a que te cambien de sexo y vuelvas para ser mi nieta! —lo interrumpió el abuelo con una ferocidad que silenció a Mauricio de golpe.

Mauricio sintió un escalofrío en la entrepierna y retrocedió, con una expresión de absoluta desesperación y amargura.

—Abuelo, no pueden aprovecharse de mí de esta manera.

—¡No creas que no sé lo que se traen entre manos, par de sinvergüenzas! —resopló el anciano, plantado en el suelo con su bastón—. Mañana, Lorenzo y Mauricio me acompañarán a casa de los Reyes a conocer a la nueva, Alme. En cuanto a Fabián, que se recupere.

No había de otra. No podía llevar a un lisiado a una presentación formal, iba a asustar a la muchacha y arruinar el plan antes de empezar.

Lorenzo miró a su abuelo con resignación.

Mauricio intentó protestar de nuevo, pero la mirada fulminante del anciano lo detuvo.

—¡Ninguno de ustedes se va a escapar! Dejaremos que su hermano mayor descanse una semana. Después de eso, le tocará a él hacer la visita. Y el que se niegue, ¡lo arreglo yo mismo a bastonazos para que no tenga que casarse en su vida!

Los tres hermanos Ortega se quedaron sin palabras. ¿De verdad era su abuelo? ¿O los habría recogido de la basura?

***

Almendra durmió toda la noche sin soñar.

Apenas abrió los ojos, escuchó los suaves y cuidadosos golpes de Frida en la puerta.

—¿Alme, tesoro? ¿Ya despertaste?

Almendra parpadeó, confundida por un momento al ver la lujosa y rosada habitación de princesa. Todavía no se acostumbraba.

Capítulo 12 1

Capítulo 12 2

Capítulo 12 3

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