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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 32

Esteban comprendió y decidió ir a ver a Yago primero. Mientras se acercaba a la habitación, escuchó a dos empleadas cuchichear:

—¿Quién lo diría? ¡La señorita Almendra es increíble! Tan joven y con esa habilidad para la acupuntura, ¡en quince minutos revivió al señor!

—Sí, yo tampoco me lo creo. Es asombroso. Me pregunto quién será mejor médico, ¿la señorita Almendra o el señor Gilberto?

—Pues ya lo sabremos cuando vuelva el señor Gilberto.

Simón carraspeó. Las empleadas, que estaban limpiando unas porcelanas valiosas, se giraron y, al verlo, se pusieron pálidas y se disculparon en voz baja.

—Vayan a preparar unos bocadillos para la sala —ordenó Simón.

—¡Sí, señor!

Las empleadas se retiraron a toda prisa. Fue entonces cuando Esteban preguntó con curiosidad:

—Simón, ¿de qué hablaban?

Esteban conocía a Betina. Sabía que no tenía ni idea de medicina y que sus estudios dejaban mucho que desear. Tenía ciertos talentos artísticos, pero eran fruto del dinero que Simón y Frida habían invertido en ella.

Frida, sin embargo, se sentía inmensamente orgullosa de su verdadera hija. Aunque las empleadas estaban chismorreando, sus palabras eran música para sus oídos.

—Señor, hablaban de Almendra, mi hija biológica.

La respuesta de Frida, aunque esperada, sorprendió a Esteban.

¿La recién llegada Almendra era tan talentosa?

Simón también estaba impresionado con su hija. Mientras caminaban, le contó a Esteban a grandes rasgos cómo Almendra había atendido a Yago.

Capítulo 32 1

Capítulo 32 2

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