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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 700

Liliana estaba navegando en el foro de la Universidad Médica La Concordia, y cuanto más leía, más feliz se ponía.

¿Almendra creía que por sacar un diez ya era invencible y tenía fama y fortuna?

Ja, sigue soñando. Mira cuánta gente la está insultando ahora.

¡Por orgullosa, arrogante y prepotente!

¡Se lo merece!

¡Ojalá todos los estudiantes de la facultad y de otras universidades la insulten hasta matarla, que su reputación se pudra por completo!

A continuación, planeaba hacer un escándalo con el tema de Almendra y su instructor.

¿A Fabián no le gusta Almendra?

¡Pues que vea lo facilota que es!

Esteban no se cansa de decir que Almendra será la joven señora de la familia Ortega, ¡pues que vea lo ciego que está por elegir a una hierba corriente en lugar de a Betina, que es una diosa!

Se había aguantado mucho tiempo, por fin alguien le ayudaba a sacar ese coraje.

Espera.

Ese... instructor con el que relacionan a Almendra, ¿por qué se le hacía conocido?

Liliana se quedó mirando el rostro atractivo de Ricardo una y otra vez, sentía que lo había visto en algún lado.

Pero por más que pensó, no logró recordar.

Da igual, de todas formas es Almendra la que anda de indecente en la facultad, seduciendo al instructor y teniendo una relación ambigua. ¡Que se prepare para que todos la insulten!

En medio de su regocijo, recibió el mensaje de Betina.

Lo abrió y su sonrisa se hizo más grande.

Respondió de inmediato: [Espera y verás, lo mejor está por venir. Almendra anda de "prometida" de Fabián y al mismo tiempo coqueteando con su instructor en la escuela. ¡Ella solita se está cavando su tumba!]

Betina recibió el mensaje de Liliana y su sonrisa se profundizó; se sentía mucho más aliviada.

Especialmente Elvira, que estuvo muy tranquila esos días, aunque con Ricardo se comportaba extremadamente atenta.

Le compraba agua, le servía la comida en la cafetería y siempre buscaba hablar con él a solas durante el entrenamiento. A los ojos de los compañeros, ella estaba persiguiendo activamente a Ricardo.

Sin embargo, Ricardo no mostraba ninguna reacción especial, siempre manteniéndose distante.

Todos se preguntaban si Ricardo se conmovería con Elvira o si todavía pensaba en Almendra.

Al fin y al cabo, no era la primera vez que él buscaba a Almendra.

Y a veces, el agua que Elvira acababa de darle, él se la ofrecía a Almendra. Lástima que Almendra no la quería y ni siquiera le agradecía.

¡Elvira estaba a punto de volverse loca por eso!

No entendía en qué era inferior a Almendra.

¿Por qué ignoraba sus atenciones para ir a rogarle a Almendra?

Con su estatus, no tenía necesidad de andar adulando a un instructor, pero al punto que habían llegado las cosas, solo quería probarse a sí misma. Quería fingir que conquistaba a Ricardo para luego botarlo cruelmente y que él terminara rogándole entre lágrimas que no lo dejara.

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