El foro de la universidad seguía girando en torno a Almendra Reyes. En poco tiempo, todas las escuelas de prestigio alrededor de la Universidad Médica La Concordia sabían quién era ella.
Por eso, en el foro de La Concordia ya no solo había alumnos del propio plantel, sino también estudiantes de otras universidades.
Durante el almuerzo, Eva Corral le envió un mensaje a Almendra: [¿A poco sí te gustó ese instructor tan guapo?]
Eva había visto muchos chicos guapos en La Concordia, pero tenía que admitir que ese tal Ricardo, el instructor joven, ¡estaba guapísimo!
Tenía ese aire masculino y atractivo que volvía locas a las chicas.
Almendra respondió con puntos suspensivos, indicando su falta de palabras.
Eva no entendió: [Amiga, ¿qué significa eso? No te vayas a confundir ni te dejes llevar por una cara bonita. Aunque Fabián Ortega ya está un poco grandecito, tiene muchas virtudes.]
Al leer el mensaje de Eva, Almendra se quedó aún más muda. Respondió: [Nada que ver.]
En el foro escolar aparecían temas difamatorios sobre ella de vez en cuando; había de todo. Los «haters» salían a atacar, señal de que alguien estaba moviendo los hilos desde las sombras.
Los dejaría hacer su desmadre un rato más; cuando llegara el momento, los iba a poner en su sitio a todos de una sola vez.
Eva respiró aliviada: [Ya decía yo. ¿Y tu novio todavía no regresa? ¿No le da miedo que lo cambies?]
Al mencionar eso, Almendra esbozó una leve sonrisa.
El viaje de negocios de Fabián había sido un desastre: comía mal, dormía mal y todos los días lo atormentaban los chismes del foro.
Si no fuera porque Almendra lo calmaba de vez en cuando, el hombre ya se habría regresado en chinga.
Almendra respondió: [Mañana en la noche.]
Fabián llegaría a La Concordia aproximadamente a las diez de la noche del día siguiente.
Sin embargo, ella comenzaría el entrenamiento fuera del campus con los de nuevo ingreso mañana temprano. Se decía que sería en una base militar abandonada, en el campo, al pie de la montaña.
Baltasar no podía creerlo. ¿Desde cuándo su jefa tenía parientes así?
¿Por qué salía tanta gente rara?
Almendra soltó una risa fría. —No tengo absolutamente nada que ver con él.
Almendra dedujo que la aparición de Ulises en CASA ALMA debía ser obra de Susana Farías.
Susana ya sabía que ella era la «maestra Alma», y como Ulises había estado dos meses en la cárcel por culpa de Susana, ahora que estaba libre seguramente la había buscado para pedirle una compensación. Susana, queriendo deshacerse de él, lo había mandado hacia ella.
Jah, qué buena jugada.
Sin embargo, a Almendra le daba curiosidad saber qué cara pondrían Liliana y Betina Reyes al ver a Ulises.
—Dile que vaya a buscar a su hija biológica. Si sigue haciendo escándalo, llama a la policía.

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