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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1315

Había un solo mensaje.

Alda: [?]

Fuera de eso, nada más.

Al parecer... Leonardo había aceptado su respuesta y no volvería a insistir.

Sombra soltó un largo suspiro, se dejó caer hacia atrás sobre la suave alfombra y miró fijamente al techo mientras esbozaba una leve sonrisa.

Se suponía que debía sentirse aliviada.

Pero, por alguna razón, sentía un nudo opresivo en el pecho.

***

Al día siguiente.

Oficina del Mandatario.

—Prepárate. Esta tarde vendrás conmigo al Centro Administrativo.

Leandro Carrasco ojeaba el contrato, sin poder ocultar su sonrisa de satisfacción, y asentía con aprobación.

—Lograr una asociación con el Grupo Lucero era increíblemente difícil. ¿Cómo lo lograste?

—Tal vez mi sinceridad los conmovió —Sombra estaba de pie, relajada y sin guardar compostura alguna, soltando mentiras con total naturalidad—. Y ya que conseguimos el acuerdo con el Continente del Norte, también hay esperanzas con el Continente del Sur.

—¿Te refieres al Submundo? —Leandro apretó el contrato con fuerza, incrédulo.

—Así es —Sombra asintió ligeramente, con un tono lleno de seguridad—. También puedo conseguir la alianza con el Submundo. El único detalle es... —su mirada se posó en el rostro de Leandro, y en sus ojos solo había frialdad—. Cuándo empezaré a negociarlo dependerá de cuánta voluntad demuestres, padre.

Leandro levantó la vista y observó a su «hijo». En sus ojos se reflejó un destello de admiración.

Siempre había creído que era un inútil, pero resultaba que realmente tenía talento para hacer las cosas. Si había logrado asegurar el trato con el Grupo Lucero, el Submundo no sería un problema.

—Trato hecho —Leandro asintió levemente, con su profunda voz—. Te asignaré un puesto importante.

—Gracias, padre.

—¡Mamá, es demasiado arrogante!

—No te desesperes —Zoe hizo un esfuerzo por calmar su respiración y murmuró con rabia contenida—: Pronto se le acabará la sonrisa.

—¿A qué te refieres?

—Alguien tan ambicioso no pasa desapercibido, ¿crees que tu padre no se ha dado cuenta? —Zoe sonrió con malicia—. En cuanto consiga todos los contratos, tu padre la encerrará.

—¿En serio? —Luna abrió los ojos de par en par, con el rostro iluminado de alegría.

—Por supuesto —Zoe se acomodó el chal con elegancia, luciendo una sonrisa perversa—. Todos estos años ha tenido comportamientos erráticos. Bastará con decir públicamente que tiene problemas mentales y recluirla en un psiquiátrico; nadie sospechará nada.

—¡Qué maravilla!

Luna suspiró aliviada. Una vez que Sombra estuviera encerrada, Julián se convertiría en el heredero natural a Mandatario. Al fin llegarían sus días de gloria.

Sin embargo, ninguna de las dos imaginó que, no muy lejos, escondida en una esquina, Yolanda se tapaba la boca, habiendo escuchado cada palabra de la siniestra conspiración.

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