Entrar Via

Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1515

—No fue solo tu culpa —negó Casiana suavemente mientras acariciaba el borde de las sábanas con sus dedos.

—Entonces... —Félix le sostuvo la mano. Sus ojos oscuros la miraban con intensidad, y su voz era apenas un ronco susurro—: Casiana, ¿aún queremos divorciarnos?

—¿Mmm?

Casiana levantó la vista y se encontró con aquellos ojos capaces de absorberle el alma; su corazón dio un vuelco.

—Bueno, divorciarnos tampoco es mala idea —las comisuras de Félix se elevaron y soltó una risa por lo bajo—: Así podré cortejarte de nuevo como es debido, y luego nos volvemos a casar.

»¿Te parece?

Casiana se le quedó mirando y parpadeó un par de veces, pareciendo genuinamente interesada.

Nunca nadie la había cortejado; seguramente sería divertido.

La sonrisa de Félix se congeló. ¡Solo lo había dicho en broma!

¿Divorcio?

¡En esta vida no habría ningún divorcio!

—¡Ahg!

Al no saber qué decir, a Félix se le ocurrió una brillante idea y fingió una expresión de agonía.

—¿Q-qué pasa? —Casiana se alarmó al instante. Se acercó a él y le sostuvo el brazo preguntando ansiosamente—: ¿Dónde te duele? ¿En el brazo o en la pierna?

Como él estaba lleno de golpes, Casiana realmente no sabía dónde podía estar sintiendo malestar.

—Me duele todo —Félix levantó un poco la cabeza, acortando la distancia entre los dos, y habló con un tono seductor—: Necesito un analgésico.

—¿Un analgésico? ¡Voy a buscarte uno!

Casiana asintió, apresurándose a buscar a la enfermera. Apenas se había levantado cuando sintió que el hombre le sujetaba la muñeca.

Para cuando reaccionó...

Ya había caído en los brazos de Félix. El apuesto rostro del hombre estaba a centímetros del suyo, y su respiración cálida le acariciaba la piel.

—Mi analgésico está justo aquí, ¿no crees?

—¿Qué?

Las pestañas de Casiana temblaron y, antes de que pudiera decir algo más, los labios del hombre se adueñaron de los suyos.

—Félix... —Casiana abrió los ojos de par en par. Con miedo a lastimarlo, intentó empujarlo suavemente con las manos—: Aún estás herido. Aldi dijo que no podías hacer movimientos bruscos.

—Esto no es un movimiento brusco.

Félix continuó besándola, una y otra vez, hasta dejarla completamente aturdida.

—Casiana, no te muevas, o de verdad vas a lastimarme las heridas.

Al ver el rostro pálido de su marido y recordar todo el sufrimiento por el que había pasado esos días, a Casiana le dio terror hacerle daño.

Capítulo 1515 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Más que una niña: La rebelde y su protector