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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1544

—Nuestra niña es demasiado buena.

Rogelio le dio un tierno beso en la punta de la nariz, que estaba roja por el llanto, y le susurró: —Vamos a ver a tu abuelo.

—Sí.

Aldana se dejó guiar de la mano hasta el cementerio.

La tumba de Don Joaquín estaba en la cima de la colina, justo en el centro, con una vista espectacular de toda la capital. Un lugar con excelente Feng Shui.

Rogelio se arrodilló frente a la lápida y derramó un poco de licor, el favorito del abuelo en vida.

Enderezó la espalda y habló con profunda devoción.

—Buenas tardes, abuelo. Soy el hombre que se casará con su nieta, Rogelio Lucero.

—Aldana está muy bien ahora. Tiene a sus padres y a sus hermanos que la adoran. Ya no es usted el único que la cuida.

—Quédese tranquilo, le juro que jamás permitiré que nadie le haga daño y nunca la dejaré sola. Si algún día rompo esta promesa, puede venir a jalarme las patas desde el más allá.

Rogelio miró a la chica a su lado y esbozó una media sonrisa.

—Ándale, prométele al abuelo que tampoco me vas a dejar.

—¿Ah? —Aldana le lanzó una mirada y lo ignoró.

«Está loco».

Ni de chiste haría una promesa tan tonta para que luego su abuelo viniera a buscarlo en la noche.

Se moriría del susto.

—Abuelo, su nieta me está maltratando —Rogelio rio, bromeando a propósito—. A ver si le da un sermón.

—Rogelio. —Aldana arrancó un poco de pasto que tenía a la mano, se lo tiró encima y lo fulminó con la mirada—. ¿Podrías dejar de decir tonterías frente a mi abuelo?

—¿Cuáles tonterías? —Rogelio le tomó la muñeca, levantó un poco la barbilla de ella y le dedicó una sonrisa seductora—. Es que tengo miedo de que me dejes botado, por eso le pido al abuelo que interceda por mí.

—Loco.

Aldana lo miró fijamente unos segundos y, de repente, se le escapó una sonrisa ante sus ocurrencias.

—Bueno, por fin sonreíste. —Rogelio le acarició el cabello y luego se dirigió a la lápida—: Abuelo, su nieta ya está de buen humor. No se preocupe.

—Rogelio... —A Aldana se le llenaron los ojos de lágrimas otra vez. Se acurrucó en los brazos de él, abrazándolo por la cintura, y levantó la cabeza para mirarlo.

—¿Qué pasa?

Como el viento soplaba fuerte, Rogelio se abrió el abrigo para cubrirla contra su pecho, rozando su barbilla con el cabello de ella.

Capítulo 1544 1

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