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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1561

Kilian se quedó sin aliento. Abrió la boca ligeramente, pero no pudo articular ni media palabra para refutarla.

Siempre pensó que Inés era una chica ingenua y fácil de manipular, que caería con un par de palabras dulces. No esperaba que ella lo hubiera calado tan a fondo.

La había subestimado por completo.

—No me gustas, y no importa lo que hagas, nunca voy a aceptarte —continuó Inés—. Además, el rumor de que estamos saliendo, fuiste tú quien lo inventó, ¿verdad?

»No soy tonta, y mi prima y sus amigas mucho menos.

—Por respeto a que somos compañeros de facultad, siempre he tratado de no dejarte en evidencia —añadió Inés—. Pero uno debe tener un poco de dignidad. No abuses de mi paciencia.

—¿Qué dijiste?

El rostro de Kilian se enfrió de golpe. Sus ojos, que antes la miraban con fingida ternura, se oscurecieron con una hostilidad aterradora.

—Sabes perfectamente lo que dije.

Inés apretó los puños. Por dentro estaba muerta de nervios, pero se esforzó por mantener la compostura.

—A partir de ahora, tú por tu lado y yo por el mío. Es mejor que no vuelvas a molestarme. Esta es mi última advertencia —se acomodó la ropa y le espetó sin cortesía—: Intenta hacerme algo la próxima vez y verás.

Tras soltar esas duras palabras, Inés se dio la vuelta y se alejó a paso rápido.

Kilian se quedó clavado en el sitio. Bajo la oscuridad de la noche, su expresión era sombría y furiosa.

«Inés...».

«Una mujercita que no sabe por las buenas».

«¿Conque quieres declararme la guerra?».

«Perfecto. Entonces no me culpes por lo que pase».

***

Había cierta distancia entre los baños y el Mirador del Sol.

Inés corría a trotes cortos, alumbrándose con la linterna del celular.

Por muy valiente que hubiera sonado hace unos instantes, ahora estaba muerta de miedo. Se arrepentía de haber sido tan impulsiva. La expresión de Kilian había sido tan espeluznante que parecía una persona completamente distinta a su habitual fachada educada. No tenía la menor duda de que, si no corría rápido, él podría haberla alcanzado y abofeteado.

Pensar en eso le dejaba el corazón latiendo a mil por hora.

Justo cuando su mente divagaba en los peores escenarios, sintió que alguien le agarraba el brazo.

—¡Ah! —Inés pegó un grito de puro terror.

—Tranquila, soy yo.

Wilfredo encendió la linterna de su celular, iluminando su apuesto rostro.

—Wilfredo...

Al reconocerlo, los tensos nervios de Inés se relajaron de inmediato y sus ojos se humedecieron.

Capítulo 1561 1

Capítulo 1561 2

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