Inés se asustó. Al bajar la mirada, se topó de golpe con los ojos profundos de Wilfredo.
Por un momento se quedó paralizada, mirándolo fijamente, olvidándose de cómo reaccionar.
Aunque todos estaban muy concentrados grabando el amanecer y nadie prestaba atención a lo que pasaba atrás... bastaba con que alguien volteara para verlos.
Además, ¿no era esto demasiado íntimo?
—¿Por qué me miras a mí? —Wilfredo esbozó una leve sonrisa y murmuró—: Si no miras el amanecer ahora, te lo vas a perder.
Al escuchar eso, Inés giró la cabeza a toda prisa.
Allí estaba. El sol trepaba por el horizonte de la montaña, esparciendo una luz dorada y densa que poco a poco bañaba toda la tierra.
—¡Guau!
En el rostro de todos se dibujaba la emoción; sus voces resonaban llenas de esperanza y vitalidad, como el mismo sol naciente.
—Qué hermoso... —suspiró Inés desde el fondo de su corazón. Tenía estrellitas brillando en los ojos.
Durante sus años de preparatoria, se había levantado temprano todos los días, pero era para estudiar. Jamás había tenido tiempo ni ánimos para disfrutar de un amanecer.
El viaje había valido la pena.
Sin embargo, la atención de Wilfredo no estaba en el sol, sino clavada en la chica que lo contemplaba.
Se veía genuinamente feliz. Su sonrisa era como una vibrante flor de verano: radiante y llena de vida. Ya no era aquella niña tímida y cohibida que se escondía detrás de su madre la primera vez que la vio.
Había crecido.
Era como decía el poema: «Tú miras el paisaje desde el puente, y el que mira el paisaje te mira a ti desde el balcón. La luna adorna tu ventana, y tú adornas los sueños de alguien más».
—Sí —coincidió Wilfredo en voz baja—. Es realmente hermoso.
Pero sus elogios no iban dirigidos solo al amanecer. También a quien lo miraba.
Sin embargo, ninguno de los dos se dio cuenta de que, en un rincón no muy lejano...
Kilian, consumido por el veneno del despecho, presenció toda la escena por pura casualidad.
Se quedó pasmado unos segundos.
¿Acaso no decían las chicas de la clase que el joven Zavala ya tenía a alguien que le gustaba? ¿Por qué estaba abrazando a Inés?


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