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Al ver los comentarios tan venenosos y asquerosos, Inés sintió una fuerte opresión en el pecho.
Algunos decían que ella se le había lanzado a Kilian de manera desvergonzada. Otros comentaban que, en realidad, a Kilian ni siquiera le gustaba, pero que, por lástima y compañerismo, no quería herir sus frágiles sentimientos y solo la había rechazado en privado. Pero que Inés, sin darse por vencida, usó artimañas para seducirlo.
Incluso había rumores de que se había embarazado de un empresario millonario, que lo chantajeó con el hijo y que, al final, la esposa del hombre la golpeó tanto que la hizo abortar.
Al final, arrastraron hasta a su madre al banquillo de los acusados.
[Inés viene de una familia monoparental, ¿verdad? Según dicen, su padre murió joven. Y si de verdad murió joven o lo abandonaron, quién sabe.]
Había cosas aún más repugnantes.
La cabeza de Inés zumbaba; ya ni siquiera podía distinguir las palabras.
—Inés, yo te creo. Sé que tú no harías cosas como esas —la compañera de banco le quitó el celular y le tomó la mano para consolarla—. ¿Te metiste en problemas con alguien últimamente?
Inés levantó la vista lentamente, y en su mente apareció la imagen de una sola persona.
Kilian.
Aunque el fondo de la foto estaba difuminado, ella sabía perfectamente que había sido tomada en el centro vacacional. De todos los presentes, ¿quién más habría tomado una foto a escondidas y la habría subido a internet con intenciones maliciosas para difamarla?
Nadie más que Kilian.
Era repugnante.
—Inés, ¿estás bien? —su compañera, al ver su palidez, le preguntó preocupada—: Si quieres, podemos pedir permiso para salir de clases hoy.
—No hace falta.
Inés sacó sus libros, se sentó con aparente tranquilidad y murmuró:
—Si no he hecho nada malo, ¿por qué habría de esconderme?
—Entiendo —la chica se tocó la nariz y preguntó con cuidado—: Inés, ¿y quién es el hombre de la foto? ¿Es tu novio?
Inés se tensó por completo. Pálida, negó con la cabeza.
¿Hermano? No.
¿Novio? Mucho menos.
—Es algo que no puedo explicar en un par de palabras, luego te cuento.
Inés se levantó de su asiento y se dirigió hacia la puerta.


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