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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 122

Úrsula se quedó en el gimnasio durante toda la tarde.

No terminó hasta que el cielo empezó a oscurecer.

—Hasta mañana.

—Nos vemos.

El resto de los bailarines se fue yendo poco a poco.

Úrsula se dio una ducha rápida y se puso su ropa de calle.

Para cuando salió del edificio, las farolas ya estaban encendidas.

La ciudad comenzaba a brillar.

Hoy Rosa había pedido el día libre, por lo que no había nadie preparando la cena en la Mansión Poniente.

Úrsula caminó hasta una calle de puestos de comida cercana y compró un sándwich caliente.

La calle estaba llena de vida y de gente, y el vapor aromático de la comida flotaba por todas partes.

Levantó su teléfono, le tomó una foto al sándwich y la subió a sus redes sociales:

[Recién hecho~]

No pasó mucho tiempo antes de que comenzara a recibir me gusta y comentarios.

Úrsula los revisó distraídamente, hasta que, entre todos los íconos conocidos, vio el que más temor le causaba.

Era la foto del pastor alemán que la había asustado en Villa Cielo Abierto.

Lucio le había dado me gusta.

Inmediatamente después, una notificación apareció en la parte superior de la pantalla:

[¿Dónde estás?]

Con el mismo avatar del perro.

Úrsula dudó un segundo, bajó la vista, le dio una mordida a su comida y respondió: [En el gimnasio.]

Lucio: [Rosa no está. Tráeme un sándwich de esos para la cena.]

Úrsula: [?]

Lucio: [Si no lo haces, me comeré el tuyo.]

Úrsula: [Oh.]

En ese momento, Lucio iba en su auto saliendo de la empresa. Al ver su corta respuesta, pudo imaginarse perfectamente su tono y su expresión de derrota.

Dejó escapar una risita y escribió con calma: [Cómpralo y espérame ahí. Paso a recogerte.]

Úrsula guardó el teléfono y regresó al puesto para comprar otro sándwich.

El auto no tardó en llegar.

Desde lejos, Lucio vio a la chica agachada a la orilla de la calle, distraída con su celular mientras masticaba lentamente. Del brazo le colgaba la bolsa con su encargo.

Abrió la puerta, bajó del auto y caminó hacia ella.

Su alta sombra la cubrió.

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