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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 157

Después de terminar sus reuniones y firmar los documentos que su asistente había dejado sobre su escritorio, a media mañana, abrió la red social en su teléfono para echar un vistazo.

Cincuenta visualizaciones.

Y la mayoría eran suyas por estar recargando la página.

Con una expresión impasible, cerró la aplicación, dejó el dedo presionado sobre el ícono y estuvo a punto de eliminarla.

Pero unos segundos después, lo soltó.

No la borró, ni volvió a hacerle caso.

Por la mañana, Úrsula pasó primero por el banco y de ahí se dirigió al centro de arte para ultimar algunos detalles. Ya habían contratado a los profesores y al personal administrativo; todos estaban preparando lo necesario. Los trámites estaban casi listos y, en poco tiempo, abrirían oficialmente las inscripciones.

Al llegar la noche, los empleados se retiraron, pero Úrsula se quedó.

Salvo por el guardia de seguridad en la entrada, ella era la única en aquel inmenso lugar.

Úrsula estaba sentada en su oficina, esperando a que llegara Yara Herrera.

Paola aún seguía grabando las escenas para el director Hernández y se pasaba las noches trabajando hasta la madrugada.

Yara había hecho un hueco en su agenda para ir a ver el centro de arte.

En ese momento, ambas hablaban por teléfono.

Yara se quejaba amargamente de Julián Hernández:

—No tienes idea de lo neurótico que es. Se la pasa con cara de pocos amigos, gritándole a todo el mundo en el set.

—¿A ti también te gritó? —preguntó Úrsula.

Yara puso los ojos en blanco con fuerza:

—Te juro que la única vez que sonríe es cuando ve a Sara Montero.

Al recordar la fiesta, Yara sentía que cuando Julián Hernández sonreía, parecía poseído.

Úrsula, sentada frente a su escritorio bajo la luz cálida de su lámpara, le dijo:

—Entonces al rato te invito a cenar algo delicioso para consolar tu pobre corazón herido.

—¡Ay, te adoro, amiga! —exclamó Yara—. Ya estoy en el taxi, llego en nada.

Úrsula escuchó otras voces de fondo:

—¿Vienes con alguien? Me pareció oír a otra persona.

Por el auricular se escuchó la risa escandalosa de Yara, seguida de la voz familiar de un chico.

Llena de curiosidad, Úrsula preguntó:

—¿Quién es?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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