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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 227

*Úrsula: ¿Qué pasa?*

Lucio levantó la mirada hacia el edificio del centro de arte, preguntándose cuál de todas aquellas ventanas sería su oficina.

Tecleó rápidamente en la pantalla:

*Lucio: ¿Sigues trabajando?*

*Úrsula: Hice un borrador de un proyecto y ya casi lo termino. Cuando tengas tiempo, ¿podrías revisarlo para ver si hay algún error?*

*Lucio: Depende de mi humor.*

Después de ese mensaje, ella dejó de contestarle.

Lucio miró fijamente su teléfono; el brillo de la pantalla iluminaba las duras facciones de su rostro.

Mientras tanto, el guardia, viéndolo parado ahí afuera durante tanto tiempo sin intenciones de irse, le tomó una foto a escondidas y la mandó al grupo de WhatsApp de los de seguridad para burlarse un rato.

En cuestión de segundos, los mensajes comenzaron a llegar en cascada.

Hasta que alguien en el grupo dijo que ese hombre le resultaba bastante familiar, como si lo hubiera visto antes.

Medio minuto después, gracias a la sabiduría colectiva de sus compañeros, el joven guardia descubrió la verdadera identidad del hombre que estaba esperando afuera.

Abrió la puerta de inmediato, se rascó la nuca y, con una voz temblorosa y una sonrisa cargada de arrepentimiento, balbuceó:

—Oiga, este...

Lucio giró la cabeza.

El guardia, sudando frío, intentó enmendar su error.

—Usted es el esposo de la jefa, ¿verdad? Lleva mucho rato ahí afuera y el viento está fuerte. ¿Por qué no pasa a la caseta a calentarse un poco? Y, por cierto, ya le tengo listas las grabaciones de seguridad. Je, je.

...

Las grabaciones de la entrada estaban completas.

Lucio revisó los videos en cámara rápida, pero no encontró ninguna figura que coincidiera con la de Mateo Silva.

Una hora después, el guardia lo despedía con una sonrisa forzada y lo veía caminar hacia el interior del centro de arte.

Lucio no tardó en encontrar el piso donde estaba Úrsula.

El lugar estaba casi desierto y en completa oscuridad, a excepción de una sola luz que provenía de una oficina con divisiones de cristal transparente.

Al salir del ascensor, caminó unos pasos y vio a la chica inclinada frente al monitor de la computadora. La oficina estaba decorada en tonos cálidos y claros, y había una planta verde sobre el escritorio.

Él abrió la puerta y ella levantó la vista.

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