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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 260

Después de un momento, como si de repente hubiera recordado algo, Lucio habló:

—Tú.

Diego, que ya estaba a punto de salir corriendo, fue llamado por su jefe. De inmediato, pegó las manos a los costados, se dio la vuelta en posición de firmes y respondió nervioso:

—¿Qué pasó, jefe?

Lucio entrecerró los ojos y miró hacia la distancia con fingida indiferencia. Después de pensarlo un instante, preguntó con un tono que aparentaba desinterés:

—Tomás me dijo que fuiste tú quien le aconsejó a Lola todo eso de su novio por internet. ¿Tanta experiencia tienes? Que yo sepa, nunca has tenido novia.

Al notar que no era tono de regaño por estar perdiendo el tiempo, Diego soltó un suspiro de alivio y recuperó al instante su energía habitual:

—El estratega nunca va a la guerra, jefe. Nunca he tenido novia, pero he visto muchísimas novelas. En cuestiones de romance, soy un experto absoluto.

Diego se dio un par de golpes de orgullo en el pecho.

Cuando no tenía nada que hacer, se la pasaba devorando telenovelas y dramas familiares. Los asuntos del corazón no tenían secretos para él.

Lucio lo miró, debatiéndose entre creerle o no. Supuso que, al fin y al cabo, él era el único "experto" que tenía a la mano, así que soltó la pregunta:

—A ver, entonces analiza esto: si una mujer te regala un té con leche y, aunque lo rechaces varias veces, ella insiste hasta dártelo en la boca, ¿eso qué significa?

A Diego se le abrieron los ojos como platos, convencido de que acababa de descubrir el chisme del año:

—¡Jefe! ¿Qué chica lo anda persiguiendo? ¡Acaso está ciega y no vio su anillo de matrimonio!

Lucio ignoró la advertencia por completo y repreguntó:

—¿Persiguiendo? ¿Quieres decir que le gusto?

Diego asintió con fervor, luego negó con la cabeza rápidamente, y continuó con tono de total decepción:

—Signifique lo que signifique, ¡usted es un hombre casado! ¿Cómo se le ocurre andar tomando bebidas de otras chicas? ¡Eso está muy mal, jefe!

Pero Lucio ya ni siquiera le prestaba atención y siguió reflexionando en voz alta:

—Y ahora que lo pienso, también me preguntó si alguna vez me había gustado alguien.

Al recordar eso, levantó la mirada y lanzó otra pregunta:

—Entonces, si quiere saber si me ha gustado alguien antes, ¿eso qué significa?

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