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Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 261

—Dime, qué pasa.

Lucio miró por la ventana del auto con una expresión indescifrable, su tono no revelaba ninguna emoción.

—Creo que le gusto a Úrsula.

¡Frenazo brusco!

Las manos de Tomás resbalaron sobre el volante y estuvo a punto de estrellar el auto contra el muro de contención en medio de la avenida. Giró bruscamente para enderezar el rumbo, con la mente totalmente despejada por el susto.

Al menos logró estabilizarse rápido.

Redujo la velocidad y abrió la boca un par de veces antes de poder hablar.

—¿C-cómo lo sabes?

Lucio no tenía intención de repetirle lo que acababa de discutir con Diego.

—Eso no te incumbe.

Tomás alzó la vista por el retrovisor.

—Lucho, ¿la señorita Úrsula se te declaró?

—Tampoco es eso —Lucio parecía no querer ahondar, pero ya que habían llegado a ese punto, no perdía nada con preguntar—. ¿Por qué crees que no se me declara?

Tomás chasqueó la lengua, pensativo, y volvió a mirar por el retrovisor.

El hombre en el asiento trasero miraba hacia afuera con expresión impasible. No parecía especialmente feliz ni particularmente molesto; estaba como un lago sin ondas.

Era imposible descifrarlo.

Tomás solo pudo responder basándose en su limitado conocimiento.

—Por cobardía, supongo. La gente enamorada suele ser cobarde. Como no tienen la perspectiva completa, si se sinceran y resulta que la otra persona no siente lo mismo, el orgullo queda destrozado.

Lucio asintió, bastante de acuerdo con la lógica.

—Tienes razón.

Hizo una pausa y luego añadió:

—Y la verdad es que ella no me gusta.

Tomás no entendió muy bien a qué venía esa aclaración, pero continuó con el tema.

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