Entrar Via

Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 269

La voz cruel y vengativa de Ricardo Beltrán resonó al otro lado de la línea.

—El gran señor Lucio, dueño y señor de Nueva Alborada, en la cima del mundo. Hubo un tiempo en el que nuestras vidas dependían el uno del otro. Pero veo que cuanto más alto llegas, más frío se vuelve tu corazón. ¡No me has dejado ni una maldita salida!

Lucio, con el teléfono en la mano, no estaba para aguantar sus quejas.

—Ve al grano.

—¿Al grano? —Ricardo soltó una carcajada amarga—.

—¿Qué crees que quiero? Si estás decidido a destruirme, es obvio que no sobreviviré. Pero antes de irme, me llevaré a los que pueda por delante. Lo más gracioso es que pensé que esa putita de los Valdés era importante para ti, pero luego vi cómo la dejaste en mis manos. Me volvía loco tratar de entenderlo, hasta que me di cuenta de que todo ese teatrito para llevarte el amuleto era solo una fachada. Supongo que fue culpa mía por estar tan ciego. Tenía a Isabel frente a mis narices y nunca me di cuenta de quién era. Dime, el saber que la mujer que tanto has buscado está en mis manos... ¿te amarga el día?

Dante, sentado al otro lado del sofá, captó unas palabras clave como un radar.

—¿Ricardo conoce a Úrsula? ¿Qué quiere decir con que 'la dejaste en sus manos'?

Nadie le respondió.

Dante miró a su asistente, Fabián.

Fabián captó la orden de inmediato.

Lucio ignoró completamente los murmullos a su alrededor y habló directamente al teléfono.

—Te lo preguntaré por última vez: ¿qué es lo que quieres?

Ricardo odiaba esa actitud altanera y de superioridad que Lucio siempre tenía. Se enfureció al instante y alzó la voz.

—¡Lucio! ¡Deja de hacerte el duro! ¿No crees que soy capaz de matar a Clara Castro ahora mismo? Al fin y al cabo, ella lleva el apellido Castro; es la hijastra de Gustavo Castro, así que en parte también es mi enemiga.

—Te lo he preguntado dos veces —respondió Lucio con frialdad—. Y lo único que has hecho es quejarte. Si no quieres decirme qué es lo que buscas, deja de llamarme para molestar. Si quieres morirte, vete a morir a otra parte. Haré de cuenta que no sé nada.

Federico no pudo soportarlo más y se levantó de un salto.

—¡Oye, tú! ¡¿Qué estupidez estás diciendo?! ¡Mi hermana sigue en manos de ese maldito!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro