Entrar Via

Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro romance Capítulo 338

Con suma lentitud, se arremangó la camisa. Un segundo estaba relajado y al siguiente, con el rostro inexpresivo, tenía la mano aferrada al cuello de Adriana.

Ella ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Jamás imaginó que Lucio pasaría a la acción tan rápido.

Al sentir la presión en su garganta, su rostro se puso rojo al instante. Solo le tomó un par de segundos experimentar el terror absoluto de la asfixia.

Adriana intentó hablar, y su instinto de supervivencia la hizo forzar la voz:

—Iré... ¡Iré a la isla!

Lucio la soltó.

El cuerpo de la mujer se desplomó en el suelo como un muñeco de trapo. Se llevó las manos al cuello, tomando grandes bocanadas de aire.

—Ya que aceptó ir a la isla, el vuelo sale esta tarde —sentenció él.

Uno de los guardaespaldas le entregó un pañuelo impecable. Lucio se limpió la palma de la mano, dio un par de pasos hacia la casa y luego se giró.

—Por cierto, la isla cuenta con excelentes instalaciones médicas. Mateo Silva debe seguir vivo por ahí. Con usted, ya son tres. A la próxima persona de la familia que se pase de lista, la mandaré para allá. Así podrán armar la mesa para jugar cartas.

Adriana rechinaba los dientes, consumida por la rabia y la impotencia, sintiendo que le iba a dar un infarto del coraje.

Como Lucio pasaba tanto tiempo con Úrsula, se le habían pegado algunos modales civilizados. Le dedicó a su tía una sonrisa de lo más cortés.

—No hay de qué.

Y se marchó.

Adriana golpeó el suelo con el puño y escupió en dirección a donde Lucio había desaparecido.

El tiempo voló y llegó otro sábado.

En la mañana, Lucio acompañó a Úrsula a su cita médica. Todos los indicadores del bebé estaban perfectos.

Por la tarde, Sonia Valdés llamó haciéndose la víctima, diciendo que se sentía débil y deprimida, y que necesitaba ver a Úrsula.

Úrsula conocía a su madre a la perfección.

Sonia estaba acostumbrada a que su hija la cuidara, dependiera de ella y a manipular sus emociones. Ahora que Úrsula llevaba tanto tiempo sin ir a casa, Sonia simplemente ya no aguantaba más.

Y esa no era la primera vez que llamaba con el mismo cuento.

Pero Úrsula también tenía sus propios dilemas en mente.

Ya había pasado más de la mitad del mes de 'prueba' y no veía ni un solo indicio de que a Lucio se le estuviera pasando el capricho por ella.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Matrimonio por error: Mi esposo es un CEO malandro