POV Evania
Me sorprendí al ver a Nick frente a mí.
Y no solo porque no esperaba verlo.
Lo que realmente me sorprendió fue su estado.
Tenía los ojos rojos, el rostro cansado y una expresión que jamás había visto en él.
Por un momento, incluso pensé que realmente estaba preocupado por mí.
Nick se acercó lentamente a la cama.
Después, tomó mi mano.
—Perdóname, Evania.
Lo miré en silencio.
—Cuando pensé que ibas a morir… —su voz se quebró—, solo tuve un pensamiento. No quería perder a mi hermana. Quería pedirte perdón.
Me quedé perpleja.
Durante unos segundos no supe qué decir.
Había esperado escuchar esas palabras durante años.
Hubo un tiempo en el que habría dado cualquier cosa por escuchar a Nick decir que estaba arrepentido.
Hubiera querido que reconociera todo lo que había hecho, todas las veces que me había dejado de lado, todas las veces que había elegido a Constanza antes que a mí.
Pero ahora… Ahora no sentí nada.
Retiré mi mano lentamente.
Vi la decepción aparecer en su rostro.
Respiré profundamente antes de hablar.
—Está bien.
Nick levantó la mirada.
—¿Qué?
—Donaré mi herencia para Constanza.
Sus ojos se abrieron.
—¿Evania?
—De todos modos, ya no me siento una Monterrosa. Sé que papá habría querido que mi herencia pueda ayudar a Constanza.
Nick palideció.
—¡¿Qué dices?!
Su reacción fue inmediata.
—¡No! ¡No puedes hacer eso! ¡No lo permitiré!
Fruncí el ceño.
—¿Por qué? ¿No era lo que querían?
—No, no tienes que entregarle lo que es tuyo.
Lo observé con sorpresa.
Nick pasó una mano por su rostro.
—Estaba loco, Evania. Mi madre me ha estado presionando durante mucho tiempo. Ella dice que Constanza está enferma y que podría tener problemas para conseguir el dinero que le corresponde de su herencia.
Me quedé mirándolo.
—¿Qué problemas?
—No lo sé.
Nick negó con la cabeza.
—Mamá solo dice que, por su estado, podría tener inconvenientes para recibirlo. Que necesita asegurarse de que Constanza tenga suficiente dinero para el futuro.
Nick continuó hablando.
—Pero hoy entendí algo.
Guardó silencio unos segundos.
—Hemos sido injustos contigo.
No respondí.
—Mucho más de lo que quería admitir.
Nick volvió a tomar mi mano.
Esta vez no lo aparté inmediatamente.
—Evania… ¿puedes perdonarme?
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
Lo miré fijamente.
Dios…
Si hubiera escuchado esas palabras antes… Quizá todo habría sido diferente.
Si Nick me hubiera defendido antes. Si me hubiera elegido antes.
Si alguna vez hubiera dicho que yo también era su hermana y que merecía un lugar dentro de esa familia…
Tal vez habría luchado por él. Tal vez esas palabras habrían sido suficientes para hacerme olvidar años de dolor.
Pero ahora… No sentía nada.
Retiré mi mano.
Nick se quedó inmóvil.
—Demasiado tarde.
Su rostro cambió.
—Evania…
—No es orgullo.
Lo miré directamente.
—Tampoco quiero castigarte. Simplemente ya no me interesa tener un hermano.

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