—Que Olga se quede aquí. —Si no estuviera embarazada, Renato Jiménez habría estado dispuesto a negociar, pero no veía por qué ella tenía que preocuparse tanto en su estado.
Magdalena dudó, pues no se sentía tranquila dejando a Lucía sola.
Renato la guio suavemente fuera de la habitación y añadió:
—Tranquila, Javier no se atreverá a hacer ninguna locura.
Ella lo miró de reojo, analizando sus palabras, y sus ojos brillaron con claridad.
—Gracias.
Renato esbozó una leve sonrisa. De camino hacia allá, había llamado a Javier Huerta. Lo que le dijo fue más que suficiente para intimidarlo.
Olga tomó los recipientes vacíos y los siguió. Afuera del hospital, le entregó los termos al chofer y regresó a la habitación para pasar la noche cuidando a la paciente.
En el trayecto de regreso, Magdalena llamó a Mauricio Luján para avisarle que ya la habían encontrado y que no se preocupara. Sin embargo, respetando la petición de Lucía, ocultó los detalles sobre los abusos que había sufrido.
Al llegar a casa, Joaquina les recibió los abrigos. Renato detuvo a Magdalena cuando estaba a punto de subir las escaleras.
—¿Quieres comer algo antes de dormir?
Al recordar que no había cenado mucho en el hospital y temiendo despertar con hambre, ella asintió.
—Sí.
Renato miró a Joaquina, quien entendió la señal de inmediato. Colgó los abrigos en el perchero y se dirigió a la cocina para preparar algo.
Magdalena cambió de dirección, fue al sofá y encendió el televisor. Justo estaban transmitiendo imágenes de Lázaro Guzmán asistiendo a un evento benéfico acompañado por Irene Blanco.
Se quedó mirando un par de minutos antes de cambiar de canal, y luego se levantó para servirse agua.
Renato, exhausto por el largo día de trabajo, subió a su habitación para darse un baño. Cuando bajó, Joaquina acababa de servir la cena.
Ambos se sentaron a la mesa. La reconfortante sopa de fideos cayó perfecta para asentar el estómago. Magdalena apenas llevaba un par de bocados cuando notó que Renato ya casi terminaba su porción. Le preguntó:
—¿Aún no habías cenado?
Él masticó lentamente y tragó antes de responder con un sereno:
—Mhm.

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