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Me Casé con el que Pagó Mi Venganza romance Capítulo 637

El Día de la Virgen de Guadalupe amaneció frío y neblinoso. Una fina llovizna había humedecido las calles durante la madrugada, y al detenerse, dejó la ciudad envuelta en un manto grisáceo. Dondequiera que se mirara, todo parecía cubierto por una bruma espesa y silenciosa.

Al ser fin de semana, Renato no tenía que ir a trabajar y se quedó en el estudio del piso de arriba.

En la cocina, Magdalena y Lucía ayudaban a Olga a preparar tamales. Lucía era muy habilidosa y rápida, mientras que Magdalena, al ser principiante, lo hacía de manera lenta y torpe.

Magdalena comparó la forma de su masa para los tamales con la de su amiga.

—Lucía, qué manos tan hábiles tienes.

Lucía bajó la mirada y respondió con voz suave y melancólica.

—Me casé apenas terminé la universidad y nunca trabajé. Cuando me aburría en casa, estudiaba recetas de cocina. Aunque no preparaba tamales a menudo, lo hice un par de veces, así que me quedan presentables.

La felicidad de Lucía se reducía a los recuerdos de antes de casarse con Javier Huerta y antes de que Mauricio abandonara a la familia Luján. Su comentario espontáneo despertó su tristeza.

Magdalena cambió de tema rápidamente.

—Olga, ¿creo que con estos ya son suficientes, verdad?

La cocinera, percibiendo la tensión en el ambiente, se apresuró a confirmar.

—Sí, son suficientes. La joven señora ya puede ir a llamar al señor.

Magdalena dejó las hojas para los tamales.

—Voy a buscarlo entonces.

Mientras se quitaba el delantal y salía de la cocina, Renato descendía por las escaleras. Llevaba un abrigo negro que acentuaba su semblante serio, combinado con unos elegantes pantalones de traje que estilizaban sus piernas. Su porte era impecable y distinguido.

Ella alzó la vista.

—¿Vas a salir?

Él asintió.

—Tengo unos asuntos que atender. No me esperen para almorzar.

—La comida ya casi está lista —dijo Magdalena con tono suave—. ¿Por qué no comes antes de irte?

—No hace falta. —Mientras hablaba, ya había llegado a la entrada.

Después de comer, Magdalena y Lucía fueron a la sala de descanso para preparar un buen café.

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