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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 100

Lorenzo Blanca, segurísimo, aceptó de inmediato.

—Va.

Alrededor empezó el alboroto: chiflidos, gritos, celulares listos para grabar. En un segundo, el ambiente del bar se encendió.

Ese ruido también llegó al segundo piso, a un privado VIP.

Un hombre de traje negro estaba sentado en el sofá, con un puro sin encender entre los dedos. Rechazó al tipo que estaba agachado a sus pies, listo para prenderle el encendedor.

—Ya lo dejé. ¿Qué está pasando allá afuera?

—Seguramente unos chavitos se pusieron intensos.

Hugo le pasó el encendedor a Dani y dijo, adulador:

—Sé que usted anda delicado. Si no fuera urgente, jamás lo traería a este lugar.

Dani dejó el puro y empezó a juguetear con el encendedor.

—Hoy en la mañana detuvieron al secretario del alcalde. Se fue junto con los Silva. ¿Tú qué tanto tienes que ver?

Hugo tragó saliva.

—En lo del tráfico de órganos no me metí, se lo juro. Eso sí es una línea que no cruzo. Pero quieren echarme la culpa a mí… y si me la clavan, estoy muerto.

Dani respondió, frío:

—Soy militar. No protejo delincuentes.

—Claro, claro, lo entiendo. Pero este bar es solo un negocio secundario. Lo uso para atender a clientes grandes que compran equipo médico… usted sabe cómo es esto. Aun así, le garantizo que lo del equipo es legal. No he participado en corrupción ni en mordidas. Con lo que me deja su flota, me alcanza de sobra; no tengo necesidad de meterme en otras cosas.

Hugo se topó con la mirada profunda de Dani, como si lo viera por dentro. Se le heló el cuerpo. Levantó la mano y juró:

—Se lo juro: esto es una acusación comercial para hundirme. No he hecho nada más. Y los Silva intentaron meterse al sistema médico de la flota para tener los datos de salud de los soldados. Yo se lo dije tal cual. No tengo dobles intenciones.

Dani guardó silencio un momento. Al final, como si le creyera, alzó la mano.

—Ya entendí.

Hugo supo lo que eso significaba: lo iba a cubrir. Por fin respiró.

El ruido de abajo crecía. Hugo volteó hacia el mesero de la puerta.

—¿Qué traen hoy abajo? Están haciendo un escándalo y me van a espantar a mi invitado.

El mesero entró a explicar:

—El joven Lorenzo armó una reunión. Está apostando contra su prima.

Hugo frunció el ceño.

—Me da igual quién sea. Baja y diles que le bajen al volumen. Que la cuenta va por la casa. Pero que no molesten a mi invitado.

Capítulo 100 1

Capítulo 100 2

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