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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 260

La sala se quedó en un silencio sepulcral. Los candidatos tenían caras de velorio.

De repente, Nicolás gritó histérico:

—¡¿Y qué si fueron buenos en su momento?! ¡Todos esos papeles son de hace años! ¡¿Acaso alguno de ellos sigue operando hoy en día?!

Ese comentario les devolvió un poco de esperanza a los demás, que de inmediato le hicieron segunda:

—¡Sí, es cierto! Podrán haber sido muy buenos antes, pero ya están viejos. ¿A poco siguen teniendo el mismo pulso de antes?

—Tienen un punto —respondió Melisa con calma—. Sin embargo, ustedes armaron todo este teatro antes de que los veteranos siquiera pasaran por nuestra prueba de admisión. Es decir, los tacharon de inútiles y estafadores sin siquiera evaluar sus habilidades reales. Díganme algo, ¿quién está difamando a quién?

Antes de que Nicolás y su bolita pudieran replicar, Melisa esbozó una sonrisa de lado.

—Es cierto que aún no los he evaluado, pero de una cosa estoy segura: ellos jamás olvidarán cómo salvar vidas. esa experiencia se la ganaron a pulso y jamás la van a perder. En cambio, ustedes, que se creen la gran cosa solo por presumir títulos comprados y se niegan a ensuciarse las manos... ustedes no le llegan ni a los talones a estos veteranos.

—¡Tú...! —se indignaron los candidatos, echando chispas.

Afuera de la sala, Renato ya había escoltado a Rafael y a los demás veteranos. Llevaban un rato escuchando la conversación. Al oír cómo esa jovencita se plantaba firme para defenderlos a capa y espada, los veteranos sintieron un nudo en la garganta.

De pronto, Rafael abrió la puerta y entró.

—La señorita Serrano tiene toda la razón. Y yo, a nombre de mis compañeros, les pido una disculpa por el alboroto de hace rato en el hospital. Pero en cuanto a mis habilidades médicas comparadas con las de estos muchachos... es como comparar un cacahuate con una sandía.

Julia, que iba a su lado, secundó la idea:

—El que acusa, lo prueba. Ya que están tan seguros de que somos peores que ustedes, ¿por qué no lo demostramos en la práctica?

El Comandante Augusto intentó meterse a calmar las aguas:

—No, no, ¿cómo creen? No hay necesidad de demostrar nada, ustedes son héroes nacionales, sus méritos hablan por sí solos. Esto fue un malentendido de nuestra parte...

—¡Yo acepto el reto!

Nicolás interrumpió a su tío, clavando la mirada en los veteranos. Sí, había pagado para inflar su currículum, pero sus prácticas médicas eran reales. No iba a dejar que un montón de tullidos lo humillaran.

Volteó a ver a los suyos para darles ánimos:

—Llevan años sin pisar un quirófano, ¡apuesto lo que sea a que ya ni pueden sostener la aguja!

Capítulo 260 1

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