Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 301

Esa simple advertencia le puso los pelos de punta a Dafne. La revisó de volada y le deslizó dos frasquitos de vidrio en la mano sin que nadie viera.

—Es éter.

Esos traficantes usaban ese líquido cuando secuestraban gente para robarles los órganos; con solo inhalarlo o tragarlo, perdían el conocimiento al instante.

Melisa guardó los frascos, cerró los ojos y se hizo la desmayada. Dafne le siguió el juego, se levantó y le explicó al guardia:

—Nomás se mareó por el movimiento del barco, no tiene nada grave. Ya le di medicina para el mareo, en un rato se le pasa.

Al escucharla, el guardia por fin respiró aliviado.

La tormenta siguió con todo hasta la mañana siguiente, cuando por fin le bajó un poco, pero dejó una neblina tan espesa que no se veía ni a un metro de distancia. Todo el barco quedó envuelto en blanco y la señal de navegación se fue al suelo.

El barco empezó a avanzar cada vez más lento hasta que de plano se detuvo.

El capitán fue a darle el reporte a Hugo, que estaba encerrado en el camarote principal. Tenían que tirar el ancla y esperar a que la neblina se levantara y regresara la señal, si no, se iban a perder en medio de la nada.

De por sí, esa carcacha solo traía el diésel justo para llegar a Colombia. Si se aferraban a navegar a ciegas y se perdían, lo más seguro es que se quedaran sin combustible, quedaran a la deriva y terminaran estrellándose contra unas rocas.

Hugo se quedó pensativo un rato y de pronto dijo:

—A ver, entonces hoy no nos movemos y todo el mundo se queda descansando en sus puestos, ¿no?

—Pues sí, o si gusta los pongo a hacer aerobics para que hagan ejercicio —contestó el capitán, tratando de hacerse el gracioso.

Melisa notó que el barco se había detenido y oyó a los guardias comentar que tendrían el día libre. También escuchó los gritos de Dafne y entendió de inmediato que estaba armando escándalo a propósito para alertarla.

Dafne no sabía por qué, pero muy en el fondo sentía que esa muchacha iba a saber qué hacer. ¿Querían que ella matara a esos niños que la miraban con los ojos pelones del susto? Ella no era una santa, pero tampoco llegaba a ese nivel de crueldad.

Sabía que su familia andaba metida en esos negocios sucios, pero tener que hacerlo con sus propias manos era otra cosa. No tenía el valor para hacerlo, le era imposible. Fue hasta ese momento que le cayó el veinte de lo mucho que la había cagado.

—¡¿Están pendejos o qué?! ¡Son unos niños! ¡¿Los van a abrir vivos?!

—Que yo sepa, tu familia lleva tiempo haciendo negocio con Hugo en esto. ¿O a poco no sabías que los órganos de niños se venden mucho más caros? No te hagas la desentendida a estas alturas.

Los hombres se rieron de ella en su cara y empezaron a agarrar a los niños de uno por uno para llevarlos al quirófano.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA