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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 312

Hugo originalmente pensó que Melisa tendría miedo, pero en su lugar vio una fugaz sonrisa de desprecio en su rostro.

Melisa balanceó las piernas y curvó los labios hacia arriba.

—Órale, apriétalo.

—¡De verdad instalé una bomba! —Hugo no entendía cómo, al borde de la muerte, Melisa seguía tan tranquila. Puso el dedo sobre el botón—. ¡Si no me sueltas, te juro que lo aprieto y nos morimos todos!

La expresión de Dafne se llenó de pánico, e incluso los piratas se asustaron por su locura. Sin embargo, al ver que Melisa incluso se reía en ese momento, se tranquilizaron de inmediato. La astuta X nunca dejaría su vida en manos de otros.

De pronto, Melisa saltó de la mesa de billar, le arrebató el control remoto a Hugo y lo examinó en su mano por un segundo.

—¿Es este?

Apenas terminó de hablar, presionó el botón rojo.

Hugo cerró los ojos aterrorizado y soltó un grito ronco.

—¡No!

Todos tenían el alma en un hilo, pero al ver que el entorno seguía en completo silencio, solo acompañado por el sonido del viento y las olas, Peter y otro pirata intercambiaron miradas. Ambos se habían llevado un buen susto, pero fueron los primeros en soltar la carcajada.

—¡Jajaja! ¿Por qué no explotó la bomba de este viejo loco?

—Seguro alguien la desconectó.

Melisa le devolvió el control remoto a Hugo y habló con voz suave.

—Parece que se descompuso.

Las risas burlonas de los piratas fueron como cuchillos oxidados que cortaron pedazo a pedazo la poca dignidad y cordura que le quedaba a Hugo.

Apretó el frío control que Melisa le había devuelto, temblando como una hoja seca en el viento, con la mirada perdida y repitiendo inconscientemente:

—¿S-se descompuso? Imposible... imposible...

Melisa se paró frente a él, mirándolo desde arriba. Esa sonrisa de desprecio en su rostro era como una escultura de hielo, sin la menor calidez. Incluso se inclinó un poco y le habló con una voz tan suave como si estuviera calmando a un niño asustado.

—Bueno, el juego terminó. Prepárate para morir.

Hugo fue atado a un pilar en la sala de juegos. Peter le sacó a la fuerza la información de que los archivos originales estaban en su laptop personal, así que Melisa le dijo a Dafne:

—No te preocupes por buscar esa computadora. Este barco va a explotar y todos tus documentos se hundirán en el mar junto con ella.

Dafne se sobresaltó.

—¿E-entonces a dónde vamos?

Capítulo 312 1

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