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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 370

Aprovechando el impulso de su propio deslizamiento, ¡Melisa fue muy ágil y logró rodearlo para colocarse en la parte trasera de su costado!

Con un destello asesino en la mirada, empuñó la flecha al revés con su mano izquierda y, con un ataque letal, puso toda su fuerza y precisión para clavarla en la parte trasera de la articulación de la pata posterior del animal, que era la zona más vulnerable y con menos pelaje.

¡La flecha se hundió profundamente!

¡El enorme oso soltó un rugido agonizante!

El dolor insoportable en la articulación lo hizo tambalearse bruscamente, desordenando todo su ritmo de ataque.

Con la pata lastimada y la herida sangrante, la bestia dejó salir un rugido desgarrador que resonó por todo el bosque.

Este grito no solo era puro dolor, sino también un llamado primitivo y salvaje.

La onda sonora viajó sin piedad a través de los tupidos árboles.

—¡Rápido! ¡Yori! ¡Córrele! —Patricia lloraba desconsolada, consumida por un miedo paralizante.

Prácticamente iba arrastrando a Yori mientras corrían por el terreno lleno de raíces, baches y hojas secas.

Yori sentía que se iba a desmayar.

No tenía fuerza en las piernas y estuvo a punto de irse de boca al suelo en varias ocasiones, manteniéndose en pie solo porque Patricia la jalaba del brazo.

—¡No, no está bien! —Yori balbuceaba entre lágrimas, señalando con pánico hacia una figura que se veía de pie a lo lejos. Su mirada reflejaba el terror más puro—. ¡Acabamos de regresar al mismo lugar! ¡Es Melisa! ¡Ya vi a Melisa otra vez!

Patricia sentía que se iba a volver loca del susto.

—¡Vámonos por otro lado!

Justo cuando cruzaban corriendo a tropezones por una colina empinada cubierta de enormes helechos...

¡Todo empeoró!

¡Un rugido ahogado, lleno de crueldad y violencia, resonó de repente!

Sonó como un anuncio de muerte proveniente del oscuro matorral de helechos que estaba justo detrás de ellas.

Acto seguido, una figura oscura, un poco más pequeña que el oso pardo que enfrentaba Melisa pero igual de fuerte e imponente, ¡salió disparada de la maleza gruesa de helechos como un fantasma aterrador!

El grito de desesperación de Yori se mezcló con los rugidos de la osa, llegando directo a los oídos de Melisa.

Al mirar hacia donde provenían esos gritos, Melisa soltó un «¡Maldita sea!» para sus adentros.

¡No podía creer que hubiera otro oso más!

Melisa dio media vuelta de inmediato y echó a correr como alma que lleva el diablo hacia la zona de los gritos.

Su mirada estaba cargada de una ferocidad implacable.

—¡Rápido, súbete!

Patricia fue la primera en trepar por las rocas empinadas y de inmediato se volteó para jalar a Yori.

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