Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 386

—¿Melisa? ¿Qué te pasó en la mano? —La voz llena de preocupación de Gilberto le zumbaba a Tobías en los oídos.

Melisa se miró la mano, donde ya tenía costra, y respondió con tranquilidad: —Solo es un rasguño, nada de qué preocuparse.

Luego, pasó su mirada por encima de Gilberto y se fijó en el muchacho del cubrebocas que venía detrás de él. Lo observó por un momento.

En su mirada se veía una mezcla clarísima de coraje, asombro, tristeza y un toque de confusión.

—¿Y él quién es? —preguntó Melisa, haciéndose la desentendida.

Gilberto se acordó del dolor de cabeza que traía pegado y soltó un suspiro antes de presentarlo. —Ah, es un cantante. Se llama Tobías. Se quemó las cuerdas vocales con sosa cáustica y pues se le pasó el tiempo para arreglarlo bien. Lo acabo de checar.

Lo dijo con un tono de lástima profesional, pero hasta ahí.

Para un doctor acostumbrado a ver tragedias peores todos los días, que a un artista se le acabara la carrera era una pena, pero no el fin del mundo.

De repente, a Gilberto se le prendió el foco y señaló a Tobías. —Oye, a lo mejor tú te avientas el milagro, Melisa.

—¿Tú puedes curarme? —preguntó Tobías con mucho esfuerzo—. Entonces... ¿por qué me arruinaste la garganta a propósito en el concierto?

La voz rasposa de Tobías sonó áspera y desgarrada, como si cada palabra le lastimara la garganta. El reclamo lleno de dolor hizo que se formara un silencio incómodo en el pasillo.

A Gilberto y a los otros especialistas que estaban ahí se les transformó la cara. Miraron a Tobías con muy malos modos.

—¡A ver, muchacho! —levantó la voz Gilberto, poniéndose más serio que nunca—. ¡Cuidado con lo que dices! ¡Eso es una difamación!

Otro de los doctores, un señor ya de pelo blanco, también le paró el alto: —¡Si vas a hablar, que sea con pruebas! Aquí todos sabemos que Melisa es de lo mejor que tenemos en el gremio. Si ella metió las manos, fue para salvarte la vida, no para perjudicarte.

Melisa se quedó paradita, sin inmutarse ante la acusación. Ni se ofendió ni se asustó.

Hasta ladeó un poco la cabeza, clavándole una mirada fría a Tobías, que ya estaba a punto de perder los cabales. —¿De verdad crees que fui yo?

Tobías bajó la mirada. —Todo el mundo me dice que por tu culpa no me atendieron rápido. Ya me quedé sin voz y Alicia me va a sacar del grupo. Je...

Melisa le contestó con frialdad: —Tú conoces a mi hermano Nicanor, ¿por qué habría de hacerte daño?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA