—¿Qué? ¿Danis? ¿El gran Danis de la Academia Real de Reino Unido? ¿Desde cuándo esta mocosa tiene su número personal?
—Ay, por favor, ¿sabe siquiera quién es Danis? Es una leyenda, el maestro de maestros en el mundo del arte, ¿y ella le está dando órdenes como si fuera su secretario?
Sin embargo, Melisa cortó la llamada casi de inmediato.
Se giró hacia Esteban con una mirada penetrante.
—Resulta que ni siquiera lograste graduarte de una universidad de cuarta. Te expulsaron por plagio y por tener calificaciones mediocres. ¿Eso significa que tu currículum es falso?
La cara de Esteban por fin cambió.
El terror puro se reflejó en sus ojos, mezclado con total incredulidad.
¿De verdad conocía a Danis?
¿Y acaba de convencer a una figura legendaria del arte para que investigara a un simple don nadie como él?
¡Imposible!
Un segundo después, el celular de Esteban comenzó a vibrar.
La pantalla iluminaba el nombre del contacto: el fundador de Celeste, con quien había convivido años atrás.
Esteban, temblando como hoja, contestó el teléfono.
A la vista de todos, su rostro, antes enrojecido por la ira, perdió todo rastro de color hasta quedar más pálido que el papel.
De pronto, colgó, se avalanzó hacia Melisa y, perdiendo hasta la última gota de dignidad, se encorvó torpemente hasta quedar casi arrodillado frente a su escritorio, agachando la cabeza en señal de absoluta humillación.
—¡Jefa! ¡Jefa, perdóneme! ¡Por lo que más quiera, no deje que expongan mi verdadero currículum! ¡No permita que Celeste me demande por plagio! Con lo que vale su marca ahora, ¡ni vendiendo mi alma podría pagarles!
En los últimos dos años, Celeste se había convertido en una marca de lujo accesible con un fuerte impacto en el mercado extranjero.
Esteban les había copiado sus diseños más exitosos.
Si lo llevaban a juicio por derechos de autor, las multas serían millonarias.
Esteban y su esposa no pertenecían al círculo principal de la familia Blanca, solo eran parientes lejanos.
Tomando en cuenta que Comercial Novierra estaba a punto de irse a la quiebra, era más que obvio que Camila no movería un dedo por salvarlo.
Al darse cuenta de esto, todo su orgullo se esfumó y ahora rogaba piedad, a un paso de besarle los zapatos a Melisa.
—Perdón, me equivoqué. Juro que voy a cambiar.
Melisa ni siquiera se molestó en mirarlo.
Levantó la vista hacia el resto de los presentes, quienes estaban petrificados en sus asientos, y comenzó a hablar uno por uno:
—Y esa fibra ecológica teñida con plantas... leí el reporte. Sé que en la etapa de muestras tuvieron tres contratiempos por problemas con la fijación del color, pero una vez que dominen la técnica, ¡sería un logro nacional! ¡Va perfectamente con la tendencia global de sustentabilidad y nos abriría las puertas a un nuevo mercado de altísimas ganancias! Pero claro, ¿acaso ustedes, un montón de parásitos que solo buscan embolsarse unos cuantos pesos usando materiales baratos a costa de destruir la empresa, pueden entender el valor estratégico y las ganancias a largo plazo que esto significa?
La voz de Melisa retumbó con fuerza, haciendo que a más de uno le zumbaran los oídos.
—¡Ustedes la hicieron a un lado, la atacaron y la difamaron! Y no porque fuera incompetente, ¡sino porque su dedicación y sus principios eran una amenaza para sus sucios negocios! ¡Porque dejaba en evidencia su absoluta mediocridad!
A lo largo de los años que Rocío llevaba en la compañía, nunca nadie había dado la cara por ella de esa manera.
Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
El resto de los presentes estaban prácticamente derretidos en sus sillas del miedo.
Melisa continuó con el rostro inexpresivo.
—Si quieren seguir haciéndole los mandados a la familia Blanca, adelante. Pero no se engañen creyendo que los van a proteger. Pruébenme, y veremos qué llega primero: si su despido definitivo o el supuesto rescate de sus jefes.
Semejante advertencia bastaría para arruinar a cualquiera de ellos.
Con eso, todos quedaron más mansos que un cordero.
Melisa se dirigió de nuevo a Rocío.
—A partir de este momento, dejas de ser la jefa de desarrollo de textiles y compras. Te nombro oficialmente la Directora de Producto y Cadena de Suministros de Comercial Novierra. Cualquier asunto de materiales me lo reportarás directamente a mí. Dime, ¿tienes la confianza necesaria para sacar a esta empresa adelante?

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