Salvador se apresuró a recibirlo.
—¡Dani, por fin llegas! Te estábamos esperando.
Jéssica se quedó parada, mirando atónita a ese hijo que le resultaba casi un extraño. Era su primogénito, pero casi había olvidado cómo era su rostro.
—¿Qué esperas? Jéssica, es tu hijo —le susurró Salvador para hacerla reaccionar.
Solo entonces Jéssica dio un paso al frente. Al toparse con la mirada gélida y distante de Dani, sintió una mezcla de incomodidad y culpa. Apenas se atrevía a reconocerlo; su sola presencia le resultaba demasiado intimidante.
—Da… Dani.
Dani se limitó a murmurar un seco «Mhm» a modo de respuesta.
En ese momento, se escucharon pasos en el segundo piso.
Don Vasco, que no se había dejado ver en toda la velada, bajó las escaleras apoyado en el brazo del mayordomo.
Su aparición hizo que la cena familiar adquiriera un tono mucho más formal.
Don Vasco paseó la mirada por la sala y se detuvo en Dani, mostrando un destello de alivio imperceptible antes de dirigirse a la familia de su hijo mayor con voz serena:
—Ya que estamos todos, podemos pasar al comedor.
Los invitados se trasladaron al lujoso salón principal, donde ya estaba todo preparado.
En la extensa mesa, la cabecera fue ocupada por don Vasco. Dani se sentó justo a su derecha, dejando clara su posición inamovible en la familia. Salvador y los suyos ocuparon los asientos del lado izquierdo.
Melisa también tenía un buen lugar, aunque entre ella y Dani estaban Leopoldo y Orfeo. Curiosamente, su familia se había puesto de acuerdo de forma tácita para sentarse entre ella y Dani...
Justo en el breve momento en que los meseros empezaron a servir la comida, Jéssica levantó la mano para detener a uno de ellos antes de que le dejara el plato a Matías.
—Él es alérgico a la soya, no le sirvas eso. Y nada de platillos dulces tampoco, está cuidando su azúcar. Sáltate el postre con él.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA