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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 506

Camila soltó una carcajada burlona, con una mirada helada. —¿Quién mandó a los padres de Melisa a meter las narices en secretos que no les incumbían?

—¡No importa qué secreto sea, eso no tiene nada que ver con Melisa! —reclamó Lorenzo, totalmente en contra—. ¡Era solo una niña! ¡Una niña no entiende de esas cosas!

—Hijo, ¿nunca has escuchado que no se puede dejar nada sin cerrar? —Lo miró con desprecio—. Melisa es la prueba perfecta. Basta con ablandarse una vez para terminar destruyéndote solo.

Lorenzo se quedó sin palabras.

—¿Prefieres esperar a que nos quiten todo y ser el hazmerreír del mundo —remató Camila—, o vas a confiar ciegamente en tu madre y ver a Melisa y a Dani como tus peores enemigos?

***

Al volver a Santa María, Dani asistió a una reunión con sus amigos.

Matías, acompañado de su novia Luna, invitó a Dani a darse una vuelta por una subasta. Sin embargo, como él no estaba en ese momento, Renato fue quien le pasó el recado.

A Dani no le interesaban en lo absoluto ese tipo de eventos, pero una frase de Renato lo hizo cambiar de opinión:

—¿Va a ir a buscarle un regalo al Médico Milagroso para su fiesta de bienvenida?

—Ya le di uno antes —contestó Dani.

Sus propiedades y aquel vestido. Aunque las propiedades se las habían devuelto sin ningún tipo de miramiento.

Renato recordó el amargo episodio del rechazo de Dani y se apresuró a cambiar de tema.

—Es que he visto que las plazas exclusivas de Santa María han estado llenas últimamente. Todos esos ricachones que recibieron invitación andan metidos en las tiendas buscando un regalo para el Médico Milagroso, como detalle de primer encuentro.

Dani entornó los ojos y su tono se volvió intimidante.

—¿Todos esos hombres?

Renato asintió.

—Sí, ¿apoco no sabía?

—¿Qué me acabas de preguntar? Repítelo. —La expresión de Dani era de piedra.

Aunque Renato no entendía nada, obedeció y volvió a preguntar:

—¿Va a ir a la subasta a escoger un regalo para la fiesta del Médico Milagroso?

Dani se puso de pie y tomó el saco que colgaba del respaldo de la silla.

—Ve a preparar el coche.

—¿Eh?

—¿Estás sordo?

—¡Ah! ¡Sí, enseguida!

Al reaccionar, Renato bajó las escaleras a toda prisa para tener listo el coche, murmurando por lo bajo:

Esto despertó las sospechas de los otros dos muchachos.

—¿Seguro que son hermanos? Parecen completos desconocidos.

—Solo olvidé su número —se justificó Matías, fingiendo tranquilidad.

Luna también se sentía humillada. No había ocultado su identidad para seguir a su novio a la República de Monteverde solo para que se burlaran de ella.

Detrás de ellos, un hombre con facha de nuevo rico, harto de esperar a que avanzaran, soltó una burla:

—Qué hacen estos muertos de hambre estorbando. Si pagaron un palco normal, que se vayan al palco normal y ya. Hasta ahí les llega la cartera. Nada más por lucirse frente a la muchacha andan molestando al personal.

Matías se puso lívido al instante, y por poco se arman a los golpes ahí mismo.

Luna, muerta de pena, le reclamó muy molesta en francés:

—Yo siempre voy a palcos VIP, Matías. Hacerme ir a uno estándar es una humillación.

Matías conocía bien los berrinches de Luna, así que no le quedó de otra más que llamarle a su madre para que intercediera por él.

Jéssica siempre consentía a su hijo menor, así que sin pensarlo dos veces le marcó a Dani. Él contestó enseguida.

—¿Bueno? —respondió con voz grave.

—¿Vas para la subasta, Dani? ¿Ya vas en camino? —preguntó Jéssica con tono dulce.

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