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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 509

Dani respondió con total calma:

—Lo lamento. Yo también quiero comprarla para dársela a la mujer que amo, como una promesa de nuestro compromiso.

¿A la mujer que ama? Luna miró a Dani pasmada. ¿Qué acababa de decir? ¿Acaso insinuaba que ella sería su mujer? Volteó rápido a ver a su novio oficial y notó que a Matías le hervía la sangre del coraje.

El hombre del palco 5 volvió a guardar silencio. Después de un rato, se rio suavemente.

—Ni hablar. Mi esposa y yo ya estamos viejos. Si esto es para sellar su amor de jóvenes, llévesela usted.

—Se lo agradezco —dijo Dani.

Al final, Dani se llevó el "Corazón del Océano" por doscientos cincuenta millones de pesos, la oferta más alta de la noche.

Entregaron la pieza rápidamente en el palco de Dani.

Matías ya no se aguantó más.

—Hermano, no estuvo bien que la compraras con ese pretexto, ¿no crees?

Dani lo miró.

—¿Por qué lo dices?

Matías apretó los puños.

—Yo te pedí que la compraras por mí, pero saliste con que se la vas a dar a Luna como promesa de compromiso. Si eso se sabe, nos va a dejar muy mal parados a los dos.

Luna estaba hipnotizada con la joya dentro del estuche de cristal. Justo cuando iba a alargar la mano para tomarla, unos dedos largos se adelantaron y agarraron la caja.

Luna levantó la vista.

—¿Dani?

—Te estás armando películas en la cabeza, Matías —dijo Dani, guardándose el estuche en el bolsillo del pantalón. Se puso de pie sin inmutarse—. A la mujer de uno, uno mismo le compra las cosas. Si yo la pagué, es para mi mujer.

Matías se quedó congelado. Sintió que la sangre le hervía al darse cuenta de que se habían burlado de él; la cara se le puso roja como tomate.

—¿Tu mujer? ¿A qué te refieres? Si tú ahorita mismo...

—¿Si yo ahorita qué? —lo interrumpió Dani—. ¿Cuándo dije que compraba esta pulsera para ti o para la señorita Luna?

Tenía razón. Desde el principio, solo fue Matías el que tuvo el descaro de pedirle dinero prestado. Dani nunca dijo, en ningún momento, que lo hacía por él.

Renato se sacó de onda un segundo, pero luego captó: Dani había conseguido un departamentito por esa zona nada más para estar más cerca de Melisa. Asintió.

—Entendido. ¿Va a estar usted solo?

Dani alzó la vista.

—¿Por qué la pregunta?

—Por nada. Ahorita mismo lo llevo.

Renato pisó el acelerador y dejó a Dani en el complejo habitacional. Al ver al joven coronel entrar a la unidad completamente solo, hasta que su silueta algo triste desapareció en la esquina, dejó escapar un suspiro.

A mitad del camino, Renato lo pensó bien, orilló el coche militar y sacó el celular para buscar el contacto de Melisa. Había guardado el número por accidente y casi nunca llamaba al Médico Milagroso.

Pero tratándose del coronel, y siendo un día tan especial, estaba completamente solo. Después de darle tantas vueltas, por fin le marcó a Melisa.

Melisa estaba en su cuarto sacando cálculos de sus investigaciones. Dejó la pluma a un lado y contestó.

—¿Renato? Rara vez me llamas. ¿Le pasó algo a Dani?

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