El juez ni lo volteó a ver.
—Tras deliberación, el panel determina por unanimidad que la piloto número seis del equipo de Lucas, Verónica, cometió una infracción. Se decide lo siguiente: se anulan los resultados del equipo de Lucas y, por la gravedad del caso, quedan suspendidos de competir durante cinco años a partir de hoy.
—¿¡Qué!? —Lucas se puso furioso—. ¿Con qué derecho dicen que mi equipo hizo trampa?
Los jueces le pusieron las pruebas enfrente.
—Es una decisión oficial. Si no está de acuerdo, puede apelar por los canales correspondientes.
Melisa no esperaba que alguien del público hubiera hecho el reporte. Al final, la gente sí se da cuenta.
El equipo de Lucas tenía patrocinadores; los pilotos vivían de eso. Si los suspendían por culpa de Verónica, era obvio que los patrocinadores cortarían el apoyo.
Los que hace rato defendían a Verónica ahora traían una cara que no sabían ni dónde meterse.
Lucas no quería la suspensión. Se lanzó hacia Melisa, pero Vicente y otros se interpusieron.
—¡Melisa! Ve y diles que Verónica no hizo nada. ¡Que no nos suspendan! ¡Mis sueños, mi carrera… todo se va a ir al carajo!
Por fin le dio miedo. Melisa, en cambio, sonrió apenas.
—Eso no lo decido yo. Y además, ustedes mismos dijeron que Verónica se esforzó muchísimo, ¿no? Pues que su “error” los deje fuera cinco años… tampoco es para tanto, ¿o sí? Seguro todos la van a entender. Si lo hizo “por su bien”, ¿no?
Jackson ya no aguantó y le gritó a Verónica, que seguía con sangre en la comisura de los labios:
—¡Mira nada más el problemón que armaste!
Los demás pilotos, los mismos que la defendían, se fueron indignados.
Verónica tampoco imaginó que todo acabaría así. Sabiendo que había metido la pata hasta el fondo, corrió a rogarle al panel de jueces.
—Fue mi error, solo mío. Mis compañeros no tienen la culpa. Por favor, suspendan solo mi participación, pero no castiguen al equipo de mi hermano. Yo me hago responsable.
El panel respondió:
—En una carrera por relevos, el resultado es del equipo. Esa es la esencia de la competencia. Y además, piloto Verónica, tenemos pruebas suficientes de que ese frenado no fue accidental.
—¡De verdad fue sin querer!
Los jueces la miraron con burla y sacaron el registro del vehículo. Verónica se quedó sin palabras.


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