El público estalló en aplausos.
Al verse observada por tanta gente, Teresa se sintió apenada. Abrazó su trofeo y bajó rápido del escenario, pero con las prisas, dio un mal paso en la escalera y se fue de boca.
Abrió los ojos de par en par. Quiso gritar, pero el susto la dejó sin voz, pero antes de que pudiera soltarlo, una mano grande la agarró con firmeza y terminó chocando de lleno contra el pecho de un hombre.
Un aroma a madera inundó sus sentidos al instante.
Teresa se quedó con la boca abierta, viendo fijamente al hombre que tenía tan cerca.
Era evidente que los Núñez eran unos hombres muy atractivos, criados rodeados de lujos. Sus facciones, muy parecidas a las de Melisa, tenían un toque rebelde pero masculino, y esa sonrisa despreocupada que se asomaba en sus labios era capaz de robar suspiros.
Nicanor no se sorprendió al ver a la chica embobada. A fin de cuentas, ninguna mujer que conocía podía resistirse a sus encantos.
—¿Te comió la lengua el ratón? —preguntó mientras la ayudaba a enderezarse, aunque no apartó la mano de su cintura.
Teresa reaccionó de golpe. Con la cara roja como tomate, apretó el trofeo, lo empujó y retrocedió varios metros de un salto.
Al ver cómo la chica le huía como si viera al diablo, en total contraste con lo embobada que estaba hace un segundo, Nicanor soltó una risita.
—¿Acaso huelo mal o por qué huyes tan lejos?
—No, para nada. Gracias por evitar que me cayera; seguro lo hiciste por Melisa.
—Teresa le dio las gracias a toda prisa, sin querer seguir platicando con él, y se fue corriendo hacia donde estaba Melisa.
No quería tener nada que ver con ese tal Nicanor. Ya había escuchado el chisme de que era un rompecorazones empedernido, el peor de los mujeriegos, y que tenía un genio de los mil demonios. Hasta decían que andaba metido con el bajo mundo.
Solo de pensarlo, se le ponía la piel de gallina.
Nicanor la vio salir huyendo y soltó una carcajada irónica. Al mismo tiempo, sintió que le despertaba la curiosidad.
Cuando Teresa llegó con Melisa, Susana le estaba diciendo que tenía que invitarles la cena para celebrar el triunfo del torneo.

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