Su voz estaba llena de impotencia: —Aria llora casi todos los días, no soporta la idea de perder a Sawa. Me ruega sin parar que nos lo quedemos, pero no hay nada que pueda hacer. Tengo que pensar en la tranquilidad de los vecinos y también en la seguridad del propio Sawa.
Melisa comprendía la difícil situación de Lisandro.
—¿Y qué planean hacer?
—Nos contactamos con una reserva, la Reserva Privada Klein —dijo Lisandro, y un destello de esperanza iluminó sus ojos—. Está en la Provincia del Cabo. Dicen que se especializan en recibir animales grandes que fueron rescatados o que ya no pueden sobrevivir en la naturaleza. Los trámites ya están casi listos, en un par de días vendrán con un remolque por Sawa. El único problema es...
Dudó un momento y continuó:
—Sigo preocupado de que Aria no pueda soportar separarse de su león favorito.
—Tener su propio territorio en una reserva para vivir es mucho mejor a que alguien le dispare y lo mate. Estoy segura de que tu hija lo entenderá y aprenderá a dejarlo ir. En algún momento tiene que crecer —respondió Melisa.
Lisandro sabía que ella tenía toda la razón. Asintió con la cabeza.
—Hablaré con ella para que vaya asimilándolo.
El paseo con Lisandro terminó justo cuando el atardecer cayó sobre ellos.
En el campamento les habían preparado una gran fogata con carne asada y cervezas; el ambiente era bastante animado.
Melisa se quedó un rato y luego se retiró a su habitación. Inició sesión en la deep web para organizar una reunión virtual.
Vicente Guerrero, Huracán y los demás ya llevaban un rato esperando.
Vicente fue el primero en hablar:
—Nuestra gente ya se reunió en secreto en los alrededores del resort.
Águila tomó la palabra:
—Hasta ahora parece que esa chica llamada Vera solo se ha dedicado a hacer relaciones públicas sobre la protección animal y a irse de fiesta con la clase alta del lugar. No hemos notado nada fuera de lo común, saben esconderse muy bien.
—Hoy, desde mi punto de vigilancia, vi que en una granja privada tienen a un león macho —comentó Huracán con admiración—. ¡No manches! El animal impone muchísimo con solo verlo, y es una niña la que lo cuida. Qué ovarios tiene la chamaca.

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