Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 630

—No puedo asegurártelo, pero desde mi perspectiva personal, te lo planteo en dos escenarios.

Después de enjuagarse rápidamente, Dani se envolvió una toalla en la cintura. Aún cubierto de vapor y con el cabello corto y húmedo pegado a la cabeza, tomó el celular. Ni siquiera eso lograba opacar lo atractivo de sus facciones varoniles.

—El primero: sí fue un accidente. Nicanor creyó que no la embarazaría a la primera y, confiado en eso, se desentendió de Teresa. Si él no la ama, en cuanto se entere del embarazo, lo primero que se le cruzará por la cabeza será deshacerse del niño. Él se encargará de ella.

Melisa frunció el ceño cada vez más al escucharlo.

—¿La obligará a abortar?

—O tal vez le dé dinero para callarla. No necesariamente tiene que ser el peor de los casos —explicó Dani—. Así resuelven en las familias ricas el problema de los hijos no deseados. Por lo general, no desechan su propia sangre; lo más común es pagarles para que se vayan y se lleven al niño.

—Entonces... la única que sale perdiendo es Teresa, la madre —concluyó Melisa.

Dani continuó con voz seria:

—En las familias poderosas, los matrimonios son puros intercambios de intereses. Si Nicanor está dispuesto a hacerse responsable y casarse con ella, entonces es amor de verdad.

—¿Y tú qué opinas? ¿Crees que hacen buena pareja? —preguntó Melisa.

—Si hacen buena pareja o no, no nos toca decidirlo a nosotros, sino a ellos. Yo, como alguien externo, solo veo a tu hermano manejando la familia Costa en Colombia y su nuevo rol como jefe de la mafia.

La mirada de Melisa vaciló.

Dani sonrió levemente.

—No es ningún secreto para mí. Solo trato de decirte que Nicanor vive en una zona de riesgo, en la frontera entre lo legal y lo ilegal. Teresa es solo una chica universitaria que no tiene la menor idea de cómo defenderse. Todos sabemos que es una chava buena y de corazón puro, lo cual es muy valioso, pero... ¿crees que pueda ser la mujer de un líder criminal?

En un mundo como ese, cualidades así no son una virtud, sino una debilidad.

—¿Teresa tiene el carácter para poner en su sitio a esos cabrones? Yo lo veo como soltar a un conejito en medio de una manada de lobos. La venderían y ni cuenta se daría. Melisa, ella no es como tú.

Tanto por sus habilidades de combate como por sus verdaderas identidades, que esa chica estuviera con Nicanor era un peligro.

—Así que, aunque Nicanor de verdad la quiera, no van a estar juntos. Igual que tú, su principal motivo sería protegerla.

La sonrisa en los labios de Dani se desvaneció un poco y su voz se volvió más suave.

—Sí, es para protegerla. Pero tú no necesitas mi protección. Eres increíblemente fuerte; eres una reina capaz de pelear a mi lado.

No era un halago vacío; lo decía con total sinceridad.

Melisa suspiró suavemente.

—Entiendo. Ya es tarde, deberías descansar.

—¿Cuándo regresas?

—El plan tentativo es quedarnos una semana.

—Oye, ¿por qué tienes esa marca roja ahí?

La expresión relajada de Teresa se transformó en pánico. Sacó a toda prisa el repelente y se echó en el cuello.

—Los mosquitos de aquí están súper bravos. Seguro me picaron mientras dormía.

Melisa volteó a verlas de reojo y notó la marca roja que Teresa trataba de ocultar. Eso no era el piquete de un bicho, sino un chupetón en toda regla.

Retiró la mirada con una expresión indescifrable, pensando que probablemente su hermano sí estaba bastante clavado con ella; al punto de seguirla a escondidas en sus vacaciones sin decirle a su propia hermana.

Pasaron dos días de safari por la sabana y, por la noche, experimentaron la vida salvaje en un campamento especialmente designado en el área.

Originalmente, Lisandro les iba a dar una plática, pero tuvo que apartarse por una llamada imprevista y dejó que uno de sus compañeros se encargara de animar el ambiente.

Pasó un buen rato y él no regresaba. Melisa recibió un mensaje anónimo en su celular; era de Águila.

[Hubo cambios en el evento de Vera. Mañana mismo llegará a la Reserva Klein para dar su discurso; adelantaron todo un día.]

Melisa guardó el celular. Al ver a Lisandro hablando por teléfono a lo lejos, se acercó con su taza de té. Justo entonces él terminó la llamada, se dio la vuelta y se veía claramente preocupado.

Melisa tomó la iniciativa:

—¿Qué pasó?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA