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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 670

El oficial respondió con tono monótono:

—Durante la investigación, cualquier miembro de la familia Mijares es un posible cómplice. Con su permiso, señorita Mijares.

Por más berrinches que hiciera, a Vera no le quedó más remedio que volver a sentarse junto a Ramiro, con una expresión de pánico y frustración.

—Papá, no va a pasar nada malo, ¿verdad? Seguro que Iván ya lo solucionó.

La residencia de los Mijares se había convertido en una fortaleza hermética: ninguna noticia entraba y nada salía.

Ramiro tampoco sabía en qué estado se encontraban las cosas, pero respondió con resentimiento:

—¿Crees que Iván es una buena persona? Ahora que ya no le servimos de nada, ¿crees que nos va a seguir protegiendo?

—¡Es mi amigo! —insistió Vera.

—Hasta entre hermanos hay que tener las cuentas claras, ¡y más tratándose de él! —Ramiro respiraba con dificultad por el coraje—. Todo es tu culpa. Si te hubieras conformado con tu título de embajadora y te hubieras puesto a hacer caridad tranquilamente, sin que Melisa se diera cuenta de lo de tu abuela, no nos habrían agarrado así, sin preparación.

Vera, negándose a aceptar cualquier responsabilidad, le reclamó:

—¡Ay, por favor, papá, no seas ingenuo! ¿Crees que es fácil mantener esa imagen? Si no me forzaba a encajar, me iban a hacer a un lado. ¡Me iban a pisotear por ser diferente! Poco a poco me empujaron a esto, ¡así que al final todo es tu culpa!

Justo cuando padre e hija estaban en plena discusión echándose la culpa mutuamente, un oficial entró a la casa escoltando a Dani y a Melisa.

Al verlos, el rostro de Ramiro se desencajó por completo.

—¿A qué vienes?

El policía se adelantó para responder:

—El señor Soto es el comisionado a cargo de su interrogatorio hoy, y la señorita Serrano será la encargada de las actas.

—¿Qué? —Ramiro alzó la voz—. ¿Por órdenes de quién?

—Del presidente —contestó el oficial, antes de dirigirse a la chica—. Le pido que pase a la habitación de al lado, señorita Mijares.

Con un mal presentimiento, Vera no tuvo otra opción que retirarse temporalmente.

La mirada de Ramiro se ensombreció; sabía que las cosas pintaban muy mal.

Siempre había existido una fuerte división en el gabinete, pero el poder absoluto lo tenía la facción radical liderada por Iván. Que el presidente pasara por encima de ellos para tomar control de su caso significaba que la situación era mucho más grave de lo que imaginaba.

Dani, con su imponente uniforme, se paró frente a Ramiro. La presencia autoritaria que emanaba hizo que el corazón del hombre comenzara a latir desbocado.

Dani se ajustó el pantalón y se sentó en el sofá, cruzando sus largas piernas.

Estaba llevando su actitud cínica al límite.

Dani sonrió con frialdad.

—No hay problema. Solo necesitas leer lo que dice la portada.

A regañadientes, Ramiro bajó la mirada hacia la portada del documento. En el encabezado oficial se leía claramente: [Instituto de Investigación Industria Nexo: Análisis Exclusivo sobre el hundimiento de Las Palmeras].

Junto a la firma venía plasmado el sello oficial de Industria Nexo.

La expresión de Ramiro ya no pudo fingir más calma. Podía hacerse el ignorante en muchas cosas, pero era imposible no conocer a un corporativo de ese calibre.

Industria Nexo tenía fama a nivel mundial. Cualquier tema publicado por ellos terminaba en las revistas científicas más prestigiosas y en los libros de texto universitarios.

Y justo debajo de ese informe, había otro documento que decía: [Grupo de Astilleros Durán: Análisis Exclusivo sobre el hundimiento de Las Palmeras].

Este archivo pesaba igual. Aunque los Durán no tenían el alcance global de Industria Nexo, eran la máxima autoridad en la República de Monteverde.

Dani dio unos toques sobre los títulos de los expedientes.

—Si me dice que no conoce a estas empresas, voy a empezar a sospechar que obtuvo su puesto gracias a sus contactos familiares, señor Mijares.

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