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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 678

Gaspar, que había estado sentado en el sofá dejando que su esposa hablara y sintiéndose muy orgulloso de sí mismo, cambió de expresión drásticamente ante el tono tan rudo de Mateo Núñez. Al sentir que el éxito de su empresa le daba derecho a actuar con altivez, cuestionó directamente a Leopoldo Núñez:

—¿Por qué se ha vuelto tan maleducado?

Leopoldo tampoco le dirigió una buena mirada.

—Solo soy un viejo jubilado, yo no mando en esta casa.

Mateo miró a Gaspar y recordó las palabras de Melisa Serrano en el coche. Al ver a los dos culpables de que su hermana se perdiera, se llenó de asco.

—¡Lárguense de aquí!

Gaspar se puso de pie resentido, sin olvidar decirle a Melisa:

—Menos mal que en ese entonces fui firme con mi decisión y no me dejé influenciar por ti. Es ridículo que esos accionistas casi te hicieran caso para ir en contra de mis órdenes. ¿Sabes lo que piensan ahora? Este Grupo NovaTec realmente no puede funcionar sin mí. ¿Y qué si tú, una mocosa, sabes un poco de medicina? Sigues siendo joven y sin experiencia. ¿Cómo iban a aceptar que entraras al Grupo NovaTec?

Gaspar caminó hacia Melisa y bajó la voz:

—Nunca obtendrás la herencia de tus padres. ¿Te atreves a competir conmigo? Prefiero destruirla antes que dártela, no te dejaré ni las migajas.

Esas palabras enfurecieron por completo a Melisa.

Entrecerró un poco los ojos y, de repente, se giró para darle una fuerte patada en la pierna a Gaspar.

El hombre maduro soltó un alarido de dolor y cayó al suelo. Todos se quedaron de piedra. La actitud de Melisa cambió de golpe; le puso un pie en el cuello a Gaspar, aplastando su frágil garganta.

El rostro de Gaspar se puso rojo al instante. Agarró la pantorrilla de Melisa con ambas manos, luchando por quitarse la pierna de encima, pero aunque era una pierna delgada, parecía pesar una tonelada. Un hombre hecho y derecho como él no podía moverla en absoluto.

Al ver que su esposo estaba a punto de asfixiarse, Camila Blanca se acercó de inmediato para detenerla.

—¡Melisa! ¿Qué crees que estás haciendo? ¡¿Vas a matarlo enfrente de todos?!

Intentó intervenir, pero en el instante en que sus dedos tocaron a Melisa, la chica le dio una fuerte bofetada con el dorso de la mano.

¡Pum!

El sonido fue seco, y el golpe no fue nada suave, dejando a Camila completamente aturdida.

—¡¿Me pegaste en la cara?!

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