Cuando Melisa despertó, estaba recostada en la cama, completamente sin fuerzas, mientras un calentador zumbaba a su lado.
Junto a la cama, Huracán y Águila analizaban el traje táctico que le habían quitado.
Huracán: "La cámara oculta se destruyó".
Águila: "¿Se podrá reparar? El chip interno parece muy dañado también".
Huracán sostenía sus herramientas y toqueteaba minuciosamente el frágil chip. "Parece que todavía tiene salvación, el problema es saber cuántas imágenes podremos rescatar de ahí".
En ese momento, se oyó una voz femenina y débil: "¿Cómo está Dani?".
Ambos giraron la cabeza al instante. Al ver que había despertado, dejaron todo y se acercaron de prisa. Huracán fue el primero en asomarse. "Jefa, por fin despiertas. Dani sigue vivo, pero todavía está en el quirófano".
Melisa: "¿Quirófano?".
Huracán asintió. "Como la gente de Palmeras no encontró el cadáver, mandaron patrullas a peinar toda la zona. A nuestro barco mercante también lo inspeccionaron con amenazas, así que para evitar que nos descubrieran cambiamos el rumbo y atracamos en Colombia primero".
Águila añadió: "La herida de Dani en la pierna era tan grave que el médico consideró que no podíamos demorarlo más, tenían que operarlo cuanto antes. Como el equipo médico a bordo era limitado, y en Colombia tenemos a un cliente importante que nos facilita las cosas, decidimos detenernos allí antes de ver cómo regresar a casa".
Melisa se sintió más aliviada. "Hicieron bien". Luego, su mirada se dirigió al destrozado traje sobre la mesa. "¿Pudieron recuperar algo?".
El traje táctico que llevaba cuando se infiltró en la isla estaba hecho a medida, e incorporaba una cámara miniatura que grababa todo. Si lograban rescatar el contenido, probarían cómo Dani había sido brutalmente torturado.
Huracán: "Aún no lo sé, el daño es muy grave. Necesito más tiempo".
Melisa lo consoló con delicadeza. "No se preocupe, abuelo Soto. Logré sacar a Dani, pero está gravemente herido y en este momento está en cirugía, por lo que no puede comunicarse con usted".
Al oír esto, a Vasco se le encogió el corazón y le rogó: "Melisa, me equivoqué antes. Sé que tú eres el Médico Milagro. Por favor, sálvalo, te lo suplico".
Melisa: "Lo haré".
Mateo Núñez tomó el teléfono y preguntó con voz grave: "¿Qué demonios pasó en esa isla? ¿Dónde estás ahora? La situación internacional en el mar está tensa. Palmeras no deja de difundir que fue Dani quien inició el ataque y asesinó a uno de sus comandantes. Si esto no se aclara, otros países aprovecharán para intervenir y tomar el control del estrecho de Pérez".
"Estoy en Colombia", respondió Melisa. "Por el momento es seguro".
Al oír que estaban en el territorio del tercer hermano, Mateo Núñez soltó un suspiro de alivio. "Voy a contactar de inmediato a Nicanor. Dime dónde estás, le pediré que te recoja y asegure tu bienestar".

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