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ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 784

Karina entrecerró los ojos.

—¿Vas a ayudarme?

—Te voy a dar una oportunidad —respondió Melisa—. Si la aprovechas o no, dependerá solo de ti.

—¿Y tú qué ganas con esto?

—Nada. Solo quiero que Teresa sea libre.

Karina guardó silencio unos segundos. Ante semejante tentación, aceptó la propuesta.

—Esas armas deben valer una fortuna. Tienes mucho valor al transportarlas en contenedores de cristal. Si están mezcladas con basura, se darán cuenta enseguida.

Melisa soltó una risita cargada de confianza.

—No subestimes lo que se fabrica en Monteverde. Es cristal templado a prueba de explosivos. Si cualquiera pudiera abrir las cajas del Señor X, mi reputación no estaría por las nubes.

Los Colombo atacaron el puerto en plena madrugada, despojando a los Costa de su cargamento. Todo el cartel estaba de fiesta; a los matones se les caía la baba mirando las armas a través del cristal.

Karina observaba desde un rincón con escepticismo.

Uno de los matones más grandes levantó un hacha inmensa y la estrelló contra el contenedor. El impacto fue tan fuerte que le entumeció los brazos, pero el cristal no sufrió ni un solo rasguño. Peor aún, el intento forzado activó un mecanismo de defensa que envolvió la caja en barrotes de acero.

Los vítores se apagaron de inmediato.

El hombre, negándose a rendirse, le dio dos hachazos más. Solo logró dejar un par de marcas apenas visibles en el acero.

—¿Cómo carajos es tan resistente? —preguntó Salvador asombrado—. ¿Vamos a tener que volar esta cosa?

—Si usamos explosivos, podríamos arruinar las armas y todo nuestro esfuerzo se iría al demonio —señaló otro matón—. Tiene que haber otra forma.

El líder de los Colombo intervino:

—Una contraseña. Las armas del Señor X tienen un sistema de seguridad digital para que nadie pueda robarlas. Si forzamos la apertura, se activará un protocolo de autodestrucción.

¿Y quién demonios tenía la contraseña?

Todas las miradas se posaron sobre Karina.

Salvador la abrazó por la cintura.

—Mi amor, eres la única aquí que puede conseguirnos esa clave.

Karina fingió estar ofendida.

—¿Me estás pidiendo que vuelva? ¡Es un suicidio! Nicanor ya debe saber que tiene un traidor en sus filas. El riesgo es demasiado alto.

Ante su negativa rotunda, los presentes no querían darse por vencidos.

—Los lanzacohetes y ametralladoras del Señor X son lo más exclusivo del mercado. Ese cargamento debe valer millones —se quejó Salvador rascándose la cabeza—. Seguro los Costa invirtieron todo lo que tenían para competir contra nosotros y conseguir el monopolio de los hongos alucinógenos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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