Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 8

Melisa, fastidiada, les soltó:

—Si no nos vamos ya, su coronel se les muere. ¿De verdad se van a hacer responsables?

Con la duda encima, los dos la subieron al carro y la llevaron con los Soto.

La residencia era imponente: columnas tipo romanas sosteniendo un pórtico enorme, y ornamentos tallados que brillaban bajo el sol.

Melisa cruzó el pasillo y, guiada por los oficiales, bajó en elevador al nivel subterráneo del edificio principal.

Al abrirse las puertas, la luz de candelabros de cristal inundaba el lugar. Afuera del cuarto de Dani ya había un montón de médicos de primer nivel.

Nadie podía con el cuadro. Solo estaban esperando el fármaco.

Vasco Soto, el abuelo, al ver que sus hombres regresaban, preguntó de inmediato:

—¿Trajeron el medicamento?

Los oficiales se hicieron a un lado y mostraron a Melisa detrás de ellos, con tono inseguro:

—Sí… pero lo trae esta señorita.

Agustina Silva, cabeza de la familia Silva, se adelantó para arrebatarle el frasco.

—Dámelo. Yo voy a tratar al señor Soto.

Melisa esquivó su mano y retrocedió dos pasos.

—Este Nexo-7 es de alta pureza. Es muy tóxico y todavía no está procesado. Solo yo puedo salvarlo.

Todos la miraron, sorprendidos. Agustina soltó una risa fría.

Se rumoraba que el dueño real de Novygen Biotecnología era el mejor farmacólogo del mercado negro, apodado “Médico Milagro”, pero esa chica se veía demasiado joven.

Vasco no terminó de creer que ella fuera “Médico Milagro”. Pero si fuera su aprendiz… con ese aplomo, sí cuadraba. Se quedó pensando y luego dijo:

—A ver. De todos los que están aquí, ¿quién puede garantizar al cien por ciento que mi nieto va a vivir si se lo administran? Si pueden, den un paso al frente.

Agustina se puso al frente de inmediato; otros médicos también se animaron.

—Y si fallan —continuó Vasco, con voz dura—, si a mi nieto le pasa algo, ninguno sale vivo de aquí.

A todos se les borró la seguridad. Sabían que la enfermedad de Dani era agresiva y complicada; un error y se muere. ¿Quién iba a apostar la vida?

Hasta Agustina, con todo su ego, al recordar de lo que eran capaces los Soto, sintió un escalofrío. Aun así, mantuvo la fachada.

—Los Silva no es que no puedan tratarlo. Pero con esa amenaza usted está dudando de mi capacidad. Todo el mundo sabe que el caso del señor Soto es complejo; nadie puede asegurar que no muera. Si no se retracta, yo no lo trato… y el señor Soto ni la noche va a pasar.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA