Entrar Via

ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA romance Capítulo 806

Acurrucado en un rincón, el corazón de Matías parecía a punto de salírsele del pecho.

Miró el rostro inconsciente de Melisa y luego el estado demencial de Luna, sintiendo que una marea de oscuros presentimientos lo arrastraba.

A medida que caía el crepúsculo, los vehículos se desviaron de la carretera principal hacia un sendero montañoso devorado por la maleza, hasta detenerse ante un cubo de hormigón cubierto de enredaderas, que a simple vista parecía una vieja cisterna.

Aquello era en realidad un antiguo pozo de ventilación de la mina de Monte Negro; tras algunas modificaciones rudimentarias, era posible bajar los vehículos por su empinada rampa.

Al adentrarse en la oscuridad subterránea, la temperatura se desplomó. El aire era pesado, húmedo, y olía intensamente a óxido y polvo acumulado.

El tenue resplandor de las luces de emergencia apenas servía para perfilar las rocas escarpadas y las oxidadas vías de los vagones mineros.

Conforme avanzaban por la galería principal, las radios empezaron a emitir un zumbido ensordecedor y cualquier rastro de señal de telefonía móvil desapareció.

Tras unos diez minutos bajo tierra, llegaron a una caverna amplia que alguna vez debió funcionar como estación de transferencia de maquinaria, con el tamaño aproximado de media cancha de baloncesto. En los rincones se apilaban viejas cajas podridas y restos de maquinaria oxidada.

Encendieron varias lámparas de alta potencia que bañaron el centro de la cueva con una luz blanca y espectral.

Luna no perdió el tiempo y ordenó que bajaran a Melisa para encadenarla a una sólida columna de acero en medio de la sala.

—¡Despiértenla! —ordenó con crueldad.

Uno de los mercenarios le pasó un frasco de sales por la nariz.

Las largas pestañas de Melisa se agitaron y, lentamente, abrió los ojos. La breve confusión inicial se disipó de inmediato, siendo reemplazada por una claridad y frialdad absolutas.

Dio un vistazo rápido a su alrededor, sin mostrar el más mínimo indicio de pánico. La ausencia del terror que Luna ansiaba presenciar hizo que sus propios gestos se contorsionaran en una mueca febril.

Luna jugaba con un látigo de acero en sus manos, mientras Matías sostenía aquel exclusivo bolso de edición limitada.

Melisa reconoció al instante la pieza que había desatado el escándalo y esbozó una ligera sonrisa.

—¿Como no pudiste comprar tu bolso, te tomaste la molestia de organizar mi secuestro? ¿Tanto deseas matarme?

El látigo cortó el aire y rozó violentamente el costado de Melisa, abriendo un corte superficial y dejando una línea sangrante en su piel.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ME ECHARON POR FALSA, VOLVÍ REINA